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Regula tus emociones para tener una mejor salud

EMOCIONES

Regula tus emociones para tener una mejor salud

Si quieres mejorar tu salud y tener una mejor calidad de vida, tendrás que aprender a regular tus emociones.

Mª José Roldán Prieto Mª José Roldán Prieto Psicopedadoga experta en aprendizaje y salud

Es sabido que las emociones están vinculadas directamente con la salud. Si te sientes bien emocionalmente estarás mejor en tu salud, si te sientes mal... tu salud se verá resentida. Son demasiadas personas en el mundo que no entienden bien sus emociones y por tanto, regularlas puede ser toda una utopía.

No poder regular bien las emociones puede acabar incluso en un trastorno mental. ¿Qué es la regulación de las emociones y cómo puedes mejorar tus habilidades? Es necesario que tengas en cuenta todo lo que aquí te exponemos, puesto que regular tus emociones es mejorar en tu salud, en todos los aspectos posibles.

Capacitación de regulación de emociones

Aunque no hay una definición concreta sobre la regulación de las emociones, se puede definir como la capacidad de mejorar o reducir las emociones según sea necesario, es decir, de poder autoregularse sin tener que rechazar las emociones que se sienten. Aceptarlas y actuar en consecuencia. Por ejemplo, si te enfadas en medio de una reunión de trabajo, te puedes distraer pensando en otra cosa para evitar sacar tu ira en ese momento determinado. Esto es una regulación emocional.

La regulación de emociones tiene que ver con un amplio conjunto de habilidades que ayudan a la persona a tener un sistema emocional saludable y en funcionamiento. La buena regulación también incluye aceptar las respuestas emocionales en lugar de rechazarlas o reaccionar ante ellas con miedo. Esto puede ser complicado puesto que en ocasiones el enfado o la ira son desaprobadas por la sociedad.

No poder regular bien las emociones puede acabar incluso en un trastorno mentalNo poder regular bien las emociones puede acabar incluso en un trastorno mental

Poder regularse emocionalmente uno mismo, también se refiere a la capacidad de poder acceder a estrategias que permitan reducir la intensidad de la emoción cuando sea necesario. Significa que si alguien te enfada no te rindes al deseo de arremeter contra ellos o atacarles verbal o físicamente. El objetivo es que cuando estás enfadado, tienes querer capaz de participar en conductas que dirijan tu emoción a un lugar más estable.

Es la forma de controlar los comportamientos impulsivos cuando te sientes molesto emocionalmente. Si tienes ganas de romper algo a golpes por una mala noticia, sería la capacidad de controlar esas ganas de romper y tirar las cosas al suelo, pero aceptando la emoción que sientes sin reprimirla. Solo tendrás que buscar una forma correcta de poder expresar esa emoción sin que sea tan destructiva.

Mejorar tus habilidades de regulación emocional

Si necesitas trabajar en tus habilidades de regulación emocional puedes probar algunos ejercicios que te pueden ayudar. Recuerda que cuanto mejor controles tus emociones y mejor las entiendas, mejor será tu salud. Serás capaz de estar bien emocionalmente y por tanto, podrás cuidar tu salud de forma más consciente.

 Recuerda que cuanto mejor controles tus emociones y mejor las entiendas, mejor será tu salud Recuerda que cuanto mejor controles tus emociones y mejor las entiendas, mejor será tu salud

El entrenamiento de habilidades de regulación de emociones comienza con la práctica y en ser consciente de lo que sientes a cada momento. Tanto de las emociones que te hagan sentir bien como de las que te hagan sentir más incómodo. Algunas ideas para poder aprender a regularte emocionalmente pueden ser a través de la meditación, la aceptación emocional, practicar el mindfulness, hablar con una persona de confianza sobre lo que sientes.

El mindfulness es can buena técnica y bastante utilizada, puesto que te hace estar presente en este momento y tener en cuenta cómo regular tu emoción potenciando tus pensamientos positivos dejando a un lado los más destructivos. Las personas conscientes aprenden a ser conscientes de las respiraciones que hacen, la tensión en sus músculos e incluso sus frecuencias de pulso. 

Aprender a caminar más lento en la vida, a saborear mejor los alimentos, a escuchar a su cuerpo en busca de señales que le digan que algo va mal, como el estrés o la ansiedad. También aprender a observar las situaciones desde un prisma más objetivo en lugar de dejarse arrastrar por la subjetividad del momento. Son conscientes que los momentos más tensos, también pasarán... Igual que las emociones, que ninguna dura para siempre.

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