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Tratamiento para la hernia inguinal

PROBLEMAS DE SALUD

Tratamiento para la hernia inguinal

La hernia inguinal es una fisura producida en la pared abdominal, pero, ¿cuál es el tratamiento?

Ainoa Poveda García

La hernia inguinal es producida por una fisura en la pared abdominal. Su nombre indica la zona en la que aparece, puesto que se sitúa en la zona de la ingle o muy próxima a ella. Por esa abertura es por donde nuestro intestino delgado sobresale al no tener parte de esa barrera. Pero, ¿qué pasa cuando creemos tener una?

Lo principal es acudir cuanto antes al médico, ya que hay varios tipos de hernia inguinal y algunas presentan una cierta urgencia más que otras. Por ello se debe tener presente qué tipo de bulto tenemos.

La hernia inguinal es producida por una fisura en la pared abdominalLa hernia inguinal es producida por una fisura en la pared abdominal

Diagnóstico

Primeramente, podemos observar la zona en la que se encuentra la protuberancia. Si está cerca de la zona de la ingle o del bajo vientre lo más probable es que se trate de una hernia inguinal. Aun así, deberemos confirmarlo con nuestro médico de cabecera.

El siguiente paso que recomiendan los propios expertos es la exploración física. Palpando con cuidado el bulto que sobresale podemos definir el tipo de hernia de la que se trata. Eso sí, después debemos confirmar nuestras sospechas con un especialista en el tema y seguir su consejo profesional.

En caso de que sea una hernia de pequeño tamaño, el médico puede solicitar una ecografía o un TAC para poder verificar si el bulto que tenemos se trata de una hernia inguinal o no. En caso de padecer sobrepeso, la primera prueba es la más eficaz en estos casos.

La operación es la mejor opción

La solución más efectiva para el tratamiento de una hernia inguinal es la operación, puesto que se trata de un problema que puede ir creciendo con el tiempo. No podemos esperar mucho para acudir a un médico, ya que la cosa podría complicarse.

Aparecen diferentes tipos de hernias, entre ellas algunas son más preocupantes que otras. Una de las causas que suelen producirse, además de la genética, es la postoperatoria debido a una mala curación del tejido tras una intervención quirúrgica en la zona abdominal.

Para identificar la variante de hernia inguinal que padecemos, existen una serie de características que las diferencian entre ellas. En este proceso de distinción nos fijaremos preferentemente en el tipo de bulto que es.

La hernia inguinal reductible es aquella que, presionando levemente la protuberancia, vuelve al interior de la cavidad sin problemas. En cambio, la que vuelve a salir con facilidad es conocida como incoercible.

Luego aparecen dos tipos de bultos que necesitan de mayor urgencia que las anteriores. En ambas se presenta una hernia que no cede a la presión de nuestros dedos. La diferencia radica en que la hernia estrangulada es a causa de un problema del corriente sanguíneo en el intestino delgado, mientras que la hernia incarcerada es por el poco espacio que tiene dentro de la pared abdominal.

En caso de decidir operarse, las cicatrices de la intervención suelen curar solas con la supervisión profesional. Además, los nuevos avances en medicina y cirugía han permitido un adelanto en la manera de realizar estos procedimientos.

Una de las causas que suelen producirse, además de la genética, es la postoperatoriaUna de las causas que suelen producirse, además de la genética, es la postoperatoria

Tipos de intervenciones

Hay casos en los que pueden surgir complicaciones tras una intervención quirúrgica, aunque no son muchos. Puede producirse una incarceración, que es cuando el intestino queda aprisionado y puede llegar a inflamarse más de lo debido. En ese caso, y mediante una revisión periódica tras la primera operación, se detectará y se procederá a intervenir mediante una nueva.

La hernioplástica laparoscópica es la operación más habitual en estos casos. Se trata de un tubo sintético de un grosor muy fino que tiene una pequeña cámara en uno de sus extremos. Con este aparato, el profesional puede observar con más detalle el interior de la pared abdominal y operar con una precisión más exacta. Además, no es necesario abrir una gran incisión.

Finalmente, se procederá a colocar una malla de resistencia que hará de barrera, impidiendo que se vuelva a salir. La recuperación es más corta que con otras intervenciones y supone un dolor menor para el propio paciente.

Otra de las más utilizadas es la hernioplástica abierta. Con esta la abertura que se realiza es mayor que la anterior, pero el procedimiento y la rapidez es la misma, prácticamente. Evita que vuelva a aparecer de nuevo la hernia gracias a la malla artificial que se coloca en el lugar donde se produjo la fisura de la pared abdominal.

Por último, existen otros procedimientos que cada vez son menos practicados entre los profesionales. Eso sí, su eficacia sigue estando comprobada. Con esta intervención se procede a suturar la fractura del músculo abierta y procurar que no se vuelva a producir.

Dependiendo de la gravedad y de cada persona, además de la opinión de un especialista en estos temas, decidiremos cuál es la más acertada. Eso sí, tras la intervención no se pueden hacer varias cosas, entre ellas descansar la zona y no acumular esfuerzos ni grandes pesos para el abdomen.

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