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Autoinmunidad: cuando tu propio cuerpo atenta contra ti

ENFERMEDADES AUTOINMUNES

Autoinmunidad: cuando tu propio cuerpo atenta contra ti

En ocasiones es el propio cuerpo el que genera problemas de salud graves a la persona afectada...

Sergio Moragón Sergio Moragón Médico residente

El ser humano se encuentra rodeado de múltiples factores que pueden afectar su salud. El entorno en el que habitamos se encuentra poblado por numerosos agentes capaces de provocar, en un contexto de debilidad, grandes daños al cuerpo humano. Por ello, ante una amenaza constante a nuestro bienestar, un sistema especializado es necesario para mantenernos con vida y luchar contra las agresiones que puedan acontecer contra nosotros. Sin embargo, como cualquier otro sistema conocido, puede presentar fallos que condicionen una mayor predisposición para sufrir eventos adversos, incluso ante pequeños ataques que normalmente suelen pasan desapercibidos.

El conjunto de factores que se encuentran encargados de nuestra protección es conocido como el sistema inmune. En otras palabras, este sistema podría considerarse como una defensa natural que el ser humano adquiere no solamente durante el momento del embarazo, sino que está continuamente en desarrollo y renovación para adaptarse a los nuevos cambios que sucedan en el ambiente. Es por ello que este continuo proceso ha permitido la evolución de las especies a través de los siglos, gracias a un correcto funcionamiento de la función inmunológica.

El ser humano se encuentra rodeado de múltiples factores que pueden afectar su saludEl ser humano se encuentra rodeado de múltiples factores que pueden afectar su salud

¿Cómo funciona nuestro sistema inmune?

El sistema inmune está formado por una serie de elementos que se encuentran, en condiciones normales, perfectamente coordinados para defendernos de cualquier daño. Sea cual sea el agente agresor (por ejemplo una bacteria, un virus o incluso el humo del tabaco), el sistema inmune lo detecta, lo identifica y pone en marcha una serie de reacciones para acabar con él. Se distinguen principalmente dos partes: por un lado las células que se encargan de atacar y eliminar directamente al agente; y por otro, una serie de sustancias liberadas por algunas de estas células que funcionan como arma para luchar contra el agresor.

Esto permite que en ocasiones el cuerpo humano sufra infecciones sin desarrollar ninguna clínica, siendo el eliminado por nuestro cuerpo incluso antes de que haya podido producir algún daño en nuestro cuerpo. No obstante, cuando este sistema no funciona como es debido puede aumentar el número de infecciones o la gravedad de las mismas. Pero también puede provocar el desarrollo de algunas enfermedades que tienen una gran importancia en las últimas décadas, por el gran número de personas afectadas y por las repercusiones que tienen en el día a día de las personas: son las enfermedades autoinmunes.

No se ha averiguado todavía qué es lo que causa estas enfermedadesNo se ha averiguado todavía qué es lo que causa estas enfermedades

¿Qué son las enfermedades autoinmunes?

Cuando hablamos de enfermedad, comúnmente pensamos en el resultado del ataque algo ajeno a nosotros que nos provoca un daño y que tras un tratamiento adecuado puede eliminarse y, por tanto, ser curados de la enfermedad. Pero, ¿qué sucede cuando son tus propias defensas las que te atacan? Precisamente de eso se tratan las enfermedades autoinmunes. Este conjunto de patologías se definen como "aquella condición en la que el sistema inmunitario responde de una forma inadecuada contra el propio organismo". En este panorama, las propias estructuras de nuestro organismo son inadecuadamente consideradas como extrañas, por lo que nuestra inmunidad decide atacarlas y, consecuentemente, provoca un daño constante.

Las enfermedades autoinmune son en la mayoría de ellas mucho más frecuentes en las mujeres que en los hombres. Además, al contrario que otras patologías, son entidades que suelen aparecer en una edad temprana, entre la tercera y la quinta década de la vida. La sintomatología puede ser muy variada, desde una fiebre constante de origen desconocido hasta dolor a nivel de las articulaciones sin haber sufrido un golpe o haber realizado un gran esfuerzo físico. En ocasiones, pueden ser extremadamente invalidantes y, teniendo en cuenta que afectan predominantemente a gente joven, estas afectan de forma muy violenta a quienes las padecen.

No se ha averiguado todavía qué es lo que causa estas enfermedades, pero es más que probable que haya muchos factores asociados en el desarrollo de estas enfermedades, tanto los que se presentan en el ambiente como los que vienen dados genéticamente, ya que estas entidades son más frecuentes entre los miembros de la misma familia. Además, el hecho de que sea más frecuente en el sexo femenino, orienta hacia un posible papel de las hormonas sexuales. También es importante recalcar que se han encontrado asociaciones entre estas enfermedades y la toma de algunos medicamentos, así como con una gran variedad de mutaciones genéticas.

¿Cómo se presentan estas enfermedades?

El diagnóstico de las enfermedades autoinmunes es en muchos casos un gran reto para el profesional sanitario, ya que precisa de una correcta combinación de la sintomatología referida por el paciente y las distintas pruebas complementarias que deben realizarse. La artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico o la esclerodermia son entidades que forman parte de este conjunto de patologías, muy frecuentes en la población general.

En este apartado cobran gran relevancia los "autoanticuerpos", que son las sustancias liberadas por nuestras defensas para atacar a una parte de nuestro propio cuerpo que considera erróneamente como peligroso.

Los autoanticuerpos son importantes para el diagnóstico, ya que son marcadores que pueden determinarse en una analítica de sangre realizada por el médico especialista. Es importante destacar que un marcador positivo no es indicador por sí solo de enfermedad. Como se ha referido anteriormente, es necesaria la presencia de clínica compatible junto a la positividad de los autoanticuerpos. De hecho, estudios recientes afirma que estos parámetros se encuentran positivos en hasta un 10% de la población sana, y estos pueden aparecer y desaparecer en sangre a lo largo de la vida sin tener ningún significado a nivel médico.

Entonces... ¿cómo las tratamos?

El tratamiento de estas patologías se ha revolucionado en las últimas décadas, gracias a los avances en campos como la biotecnología o la farmacogenética, que han permitido el desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas con un buen perfil de seguridad y con pocos efectos secundarios. Clásicamente, estas enfermedades han sido tratadas con corticoides, asumiendo efectos secundarios de gran relevancia como la osteoporosis, todavía más importante cuando las mujeres premenopáusicas forman parte importante de la población en riesgo.

Los autoanticuerpos son importantes para el diagnósticoLos autoanticuerpos son importantes para el diagnóstico

En la actualidad los corticoides se emplean fundamentalmente para el tratamiento de los "brotes", es decir, cuando la enfermedad está más activa y sintomática. Es importante asumir que estas entidades son patologías crónicas, es decir, no existe actualmente una cura definitiva de la enfermedad. Sin embargo, una serie de opciones terapéuticas pueden disminuir la intensidad con las que nuestro sistema inmune nos ataca.

La nueva familia de fármacos que han supuesto un hito en el manejo de estas patologías es conocida como "fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME)". A través de técnicas de ingeniería biológica son sustancias capaces de frenar el avance de estas enfermedades con un perfil adecuado de seguridad, ya que son en la mayoría de los casos moléculas dirigidas específicamente contra su objetivo, reduciendo de esta forma los efectos secundarios.

Para concluir, las enfermedades autoinmunes son aquellas en las que existe un fallo en nuestro sistema de defensa que hace que él mismo provoque un daño en nuestro propio cuerpo. Los síntomas son muchas veces generales y en ocasiones se tardan meses en llegar a un diagnóstico certero. Teniendo presente la joven edad a la que estas enfermedades suelen aparecer, uno de los objetivos del manejo de esta enfermedad es poder ofrecer a los pacientes alternativas seguras y bien toleradas. Y conseguir esta meta pasa por disminuir la repercusión de estas patologías en el día a día de las personas y de esta forma poder mejorar de una manera notable su calidad de vida.

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