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Comer despacio: imprescindible para perder peso

ALIMENTACIÓN

Comer despacio: imprescindible para perder peso

¿Comes deprisa o despacio? Hacerlo a un buen ritmo es imprescindible para mejorar tu salud y para perder peso.

Rosana Cabrera Cabrera

No es un secreto que, sufrir de exceso de peso, es perjudicial para la salud. Si existe el objetivo de disfrutar de una vida larga y con mucha salud, es muy importante no acumular demasiados kilos de más; y si se han ganado, es importante perderlos y mantenerse sanos, aunque no resulte nada fácil. El cuerpo siempre es muy rápido a la hora de coger esas décimas de más que muestra la báscula, pero se resiste demasiado cuando toca perderlos. Aún así, existen trucos muy sencillos que podemos añadir a la rutina diaria, y ayudar mucho en el proceso.

Existe un estudio de la Universidad de Kyushu, en Fukuoka (Japón), en el que se demuestra que una de los primeros vicios que se deben resolver, es tomarse el tiempo necesario y deseado para comer con tranquilida, es decir, comer despacio. Cuando se producen cambios en los hábitos alimenticios, éstos puedes afectar a la gente que padece obesidad, sobre todo a su índice de masa corporal (IMC) y el perímetro de las caderas. Es por ello que todo lo que va dirigido a calmar la velocidad a la hora de comer, son algunas de las maneras que pueden resultar efectivas para ayudar en la pérdida de peso.

Masticar es el primer paso de la digestiónMasticar es el primer paso de la digestión

Masticar es el primer paso de la digestión

Al analizar los hábitos alimenticios de una gran cantidad de personas como, por ejemplo, comer a distintas velocidades (rápida, normal o lenta), si se saltaban algún tipo de comida, si realizaban "picoteos" por las noches y si se iban a cenar antes de que pasaran dos horas después de la cena. Además, también se pudo averiguar si estos hábitos son capaces de afectar al IMC y en el perímetro de las caderas, que además de ser una respuesta afirmativa, se pudo averiguar que lo hacía de una forma notablemente negativa.

En el estudio realizado por la Universidad de Kyushu, mencionado anteriormente, se pudo confirmar que los que devoraban la comida, si se comparaban con los que comen a una velocidad normal, tenían un 29% menos de posibilidades de contraer obesidad. En este mismo punto, sin embargo, aquellas personas que suelen comer despacio, el porcentaje en cuanto a tener esta enfermedad aumenta a un 42%. Siendo también en estos últimos se pudo apreciar que, la reducción de la cadera fue mínima con el paso de los años; sin embargo, fue mucho más visible y pronunciada en aquellos que se tomaban su tiempo a la hora de ingerir los alimentos.

Hambre vs. Saciedad

Y ahora llega el momento de saber, exactamente, en que influye concretamente la velocidad con que se mastique en el cuerpo de una persona. Pues bien, no se sabe exactamente. El estudio realizado en Japón, era simplemente observacional, por lo que no pueden concretarse conclusiones o afirmaciones 100% fiables o certeras. Aún así, es bastante probable el hecho de que, como se puede observar en otros aspectos como la resistencia a la insulina en la evolución de la tolerancia a la glucosa, tiene más que ver con la sensación de "saciedad".

 Es muy importante no acumular demasiados kilos de más Es muy importante no acumular demasiados kilos de más

Por ello, es muy fácil deducir que comer de una manera muy acelerada, con rapidez y ansiedad por la alimentación; se puede asociar, de algún modo, con un déficit en la tolerancia a la glucosa y, también, con el desarrollo de resistencia a la insulina. Este problema, es muy probable que se deba al hecho, de que las personas que comen rápido, tardan más en sentir esa sensación de saciedad. Una sensación que, por el contrario, alcanzan mucho antes aquellas personas que tienden a comer despacio. Esto ayudaría a ralentizar considerablemente el consumo de calorías.

Si comes más despacio, te llenas antes

Es por todo lo anterior, que este consejo es el mejor que se puede dar. El proceso de la sensación de saciedad es muy complejo, ya que en él entran los diferentes aspectos digestivos, neurológicos y hormonales, además de muchos otros más que están regulados por el hipotálamo. Está estudiado y demostrado, que la sensación de saciedad, no llega hasta que no pasan unos 20 o 25 minutos después. Por este tipo de cosas, es recomendable que cada persona tarde en comer, alrededor, de una media hora. Otra buena idea es esperar entre plato y plato, así el sentirse lleno va empezando a trabajar.

Todo esto hace posible comprender, el hecho de que el ritmo de vida actual que llevan las personas, tan acelerado y estresante, influya directamente en el exceso de comida que se está consumiendo sin pensar. Añadiendo a todo este panorama en el que la gente no es capaz de comer despacio, el hecho de que, la mayoría de las personas, tienen un estilo de vida bastante sedentario, apenas se hace ejercicio y es muy importante mover el cuerpo, como mínimo, cuatro horas a la semana. Si esta vida con falta de ejercicio, se le suma el consumo compulsivo de alimentos, por encima de los que el cuerpo necesita para realizar sus procesos metabólicos o de nutrición, la bomba puede ser muy explosiva.

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