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El humo del incienso es malo para la salud

PROBLEMAS DE SALUD

El humo del incienso es malo para la salud

Si eres de las personas a las que les gusta tener incienso en casa, debes saber que es perjudicial para tu salud. Descubre por qué.

Sara Poyo Lorenzo

¿Quién no ha usado nunca una barrita de incienso para perfumar la casa? Hay tanta variedad de aromas y es tan fácil utilizarlo que uno no puede resistirse. No solo se utilizan para dejar un olor agradable a la estancia si no que además muchas personas lo utilizan a modo de concentración, por ejemplo para la meditación, Taci-Chi o yoga. La mezcla de olores les ayuda a concentrarse y rendir mejor. Sin embargo, en el 2015 salieron a la luz unos estudios que ponían en duda si el incienso era o no inocuo para la salud, incluso afirmando que podrían aumentar peligrosamente el riesgo de tener cáncer, al igual que el humo del tabaco. Pero, ¿qué es lo que decían? ¿Podrían ser estos ambientadores un peligro potencial para la salud?

Su humo es potencialmente más peligroso que el del tabacoSu humo es potencialmente más peligroso que el del tabaco

Su humo es potencialmente más peligroso que el del tabaco

El pasado 2015 se publicó un estudio en "Springer's Journal Environmental Chemistry Letters". Esta investigación realizada en el sur de China, en la South China University of Technology de Cantón, defendía que al quemar una varilla de incienso se expandía al aire partículas que quedaban en suspensión y que contenían más agentes citotóxicos y mutagenéticos (es decir, capaz de generar células tumorales) que el humo que se desprendía del tabaco. Esta afirmación puso la voz de alarma rápidamente, recomendando encarecidamente dejar de pone inciensos en lugares cerrados, con poco ventilación.

El organizador y supervisor de la investigación Rong Zhou explica que el 99% del humo desprendido del incienso son elementos genotóxicos para la salud, formados por partículas muy finas en suspensión que se quedan "pegadas" a los pulmones cuando son inhaladas. a corto plazo puede desencadenar una reacción inflamatoria, sin embargo lo más preocupante es la relación de estas partículas con el desarrollo potencial de células cancerígenas. Más concretamente tumores cerebrales, leucemia infantil y cáncer de pulmón.

El estudio surgió porque empezaron a sospechar que podría haber una correlación entre la prevalencia de cánceres en los monjes que vivían o habían vivido en templos largos periodos de su vida. Parecía que tenían una mayor probabilidad de desarrollar algún tipo de cáncer como consecuencia de estar mucho tiempo expuesto al humo que provenía del sándalo, planta que suele utilizarse generalmente como incienso religioso. Para probar esta hipótesis se utilizaron el sándalo y el agar como inciesos y se expuso a ese humo células especializadas de ovarios de ratones y cepas de salmonella, después se comparó con el efecto que producía el humo del tabaco. ¿Serían los resultados parecidos? La respuesta fue afirmativa, con peor pronóstico para el humo del incienso. Es decir, una exposición prolongada aumentaba el riesgo de padecer cáncer.

Zhou concluyó diciendo que a primera vista eran evidentes los daños producidos por el humo del incienso, por lo que era importante alertar sobre la necesidad de un mayor conocimiento y control del incienso en lugares poco ventilados. Eso sí, afirmó que era necesario más estudios para resolver si todos los tipos de incienso eran peligrosos en la misma manera. Lo que principalmente le interesa es descubrir si todos los inciensos tendrían que ser vetados, ya que desde la antigüedad el incienso ha sido altamente utilizado en muchísimas culturas asiáticas, en templos y monasterios. Y no solo ahí, también las familias chinas tienen la costumbre de poner incienso a quemar de manera habitual, por lo que alertar a la población sobre los posibles peligros era su principal objetivo.

¿Por qué ocurre esto?

Una de las explicaciones de porque ocurre esto es porque cuando se quema la barra de incienso el humo que aparece tiene un tono amarronado, es porque se desprende una sustancia llamada creosota, que es una mezcla de ciertos productos químicos de carácter orgánico, como por ejemplo el formaldehílo y el benceno. Si quieres ver un ejemplo solo tienes que sostener un material liso (un trozo de madera, plástico, etc.) sobre un palito de incienso que se esté quemando. Al principio el humo subirá hasta la madera y no pasará nada, pero si esperas un poco comprobarás como la superficie del material se va volviendo marrón, hasta que al final se va formando un círculo más oscuro que se va volviendo pegajoso. Ese efecto es debido a la creosota.

¿Qué ocurre si nosotros inhalamos ese humo? Bien, nuestros pulmones tienen unos pequeños pelitos llamados cilia y otras células que producen moco, con la combinación de ambas somos capaces de retener las sustancias tóxicas que entran en nuestros pulmones y así limpiarlos por dentro. Sin embargo, si permanecemos mucho tiempo respirando la creosota, la cilia se satura y llega un momento en que es incapaz de retener toda la suciedad que proviene del exterior, por tanto, a la fuerza parte de la creosota pasará a nuestro interior. Lo mismo ocurre con el tabaco, sin embargo, según Zhou el incienso contiene estas sustancias en una mayor proporción que el tabaco.

Una vez que sabemos como funciona el aparato respiratorio, es evidente pensar que cualquier tipo de sustancia extraña dispersa en el aire es perjudicial para nuestros pulmones, si lo respiramos el tiempo suficiente... Eso mismo pasó con los monjes que estuvieron tanto tiempo expuestos a estos tipos de humos. Lo cierto es que no haría falta ni un experimento para llegar a esa conclusión porque ya nos lo dice el sentido común, sin embargo, lo novedoso de este experimento es que demostró que algo tan inocente como una barrita de incienso contiene creosota en mayor concentración que el tabaco.

¿Qué dicen otros estudios?

Estos estudios se han repetido en otros países de la Unión Europea como en Portugal, Bélgica e Italia, con resultados muy parecidos a los encontrados en los estudios chinos. En España también se hizo un estudio que fue llevado por la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios).

Más concretamente en Conpenhague, un estudio realizado por el Jeppe T. Friborg, del Instituto Estatal de Copenhague, también relacionó ciertos tipos de cánceres con la exposición prolongada a los humos del incienso.

No por respirar incienso vas a desarrollar necesariamente un cáncer de pulmónNo por respirar incienso vas a desarrollar necesariamente un cáncer de pulmón

Como conclusión, aunque no hay una relación causal entre el humo del incienso y el cáncer hay que afirmar es un importante factor de riesgo. Es decir, no por respirar incienso vas a desarrollar necesariamente un cáncer de pulmón, sin embargo, estarás aumentando tus posibilidades de padecerlo en el futuro. Por eso, su uso no es recomendable en lugares con poca ventilación y mucho menos en espacios donde conviven niños.

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