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5 errores comunes al hacer dietas para bajar de peso

PERDER PESO

5 errores comunes al hacer dietas para bajar de peso

Si eres de las personas que hacen dietas, entonces no te pierdas estos 5 errores comunes que se suelen cometer.

María Isabel Baena González

Año Nuevo, vida nueva y, en muchas ocasiones, dietas nuevas. Los excesos de Navidad pasan factura, y mucha gente se comienza a preocupar por el peso que ha subido, o por lo mucho que se ha dejado ir durante estas últimas semanas. ¿Qué mejor momento para replantearse nuevos hábitos que durante un año completamente nuevo? Eso es lo que pensarán muchos, que querrán bajar de peso lo más rápido posible. Comenzará lo que muchos llaman "la operación bikini", las dietas para bajar de peso rápido, y, con ellas, todos los errores que la gente comete año tras año.

Los excesos de Navidad pasan facturaLos excesos de Navidad pasan factura

¿Tú también te estás planteando bajar de peso para el año que viene? ¿No sabes cómo empezar una dieta? Bien, no te preocupes, porque aquí te vamos a hablar de los cinco errores más comunes que suele cometer la gente a la hora de plantearse cualquier tipo de dieta; de esta forma, sabréis si los estáis cometiendo, o si estáis a punto de hacerlo. Si tenéis en cuenta estos errores, bajar de peso será para vosotros coser y cantar... ¡Siempre que no tengáis prisa, por supuesto! Así que vamos a ello.

1. Las obsesiones nunca son buenas

Es muy fácil, al comenzar cualquiera de las diferentes dietas que encontraréis por internet o que os recetará un especialista, obsesionarse. Empezar a darle más vueltas de la cuenta a todo y, a causa de eso, recortar cada vez más y más los alimentos para bajar de peso más rápido. Y este es el primer error y, quizás, el más grave. De todos los errores que podáis cometer a la hora de llevar una dieta, este es el que más caro puede acabar resultando si no tenéis cuidado.

Sí, es cierto que al principio de cualquier tipo de dieta hay que llevar un control bastante fuerte de lo que se come, o de la actividad física que se realiza. Pero eso no implica que tengáis que obsesionaros. Para evitarlo, lo que debéis hacer es llevar un control, sí, pero también tener algún día o alguna comida libre, donde no tengáis que estar calculando los nutrientes.

2. Contar únicamente calorías

Junto al primero, estos dos errores son los que la gente comete con más facilidad. Primero se obsesionan y, después, pasan a estar obsesionados sobre todo con las calorías, sin comprender que hay mucho más allá aparte de calorías. Y es que no solo es importante la cantidad de calorías que se consumen, sino también de dónde provienen esas calorías, qué nutrientes estamos obteniendo de los alimentos, cuál es la actividad física que estamos realizando y cuál es nuestro metabolismo basal.

Si nos limitamos a contar calorías, nos falta un gran trabajo por hacer. Y sí, puede que perdamos peso, pero también puede que estemos desnutridos.

3. Empezar muy rápido, y aflojar a la misma velocidad

Otro de los grandes errores que podréis cometer, y que hace de todas las dietas un sufrimiento más allá de lo que realmente debería ser, es empezar demasiado rápido. Esto no implica que debamos llevar un periodo de adaptación desde nuestra comida inicial hasta la que la dieta nos marca como ideal, sino que tratemos de bajar de peso en dos semanas, por ejemplo. Si nuestras metas son tan grandes y tan a corto plazo, lo más probable es que acabemos sintiéndonos frustrados, enfadados y, por supuesto, desanimados. Y esto repercutirá negativamente en nuestro ánimo, y en la fuerza con la que nos enfrentamos a la dieta o al ejercicio físico.

Para evitar esto, debemos marcarnos pautas a corto plazo, sí, pero muy pequeñas. Por ejemplo: en lugar de perder dos kilos en una semana, tratar de hacer todas las comidas pautadas durante esos siete días. La báscula luego responderá de una manera o de otra, pero nosotros sabremos que lo hemos hecho bien, nos sentiremos felices con nosotros mismos, y querremos continuar haciéndolo.

4. Nada de compararse con los demás

Es muy fácil, muy, muy fácil, comenzar a compararse con los demás. Ver lo que los demás comen, el ejercicio que hacen otros, y comenzar a sacarnos fallos a nosotros mismos. Pero eso no sirve de nada, porque no sabemos cuánto tiempo lleva esa gente entrenando, o si buscan un objetivo más allá del rendimiento que nada tiene que ver con nuestro objetivo real.

Lo mejor es siempre compararse únicamente con uno mismo; ver qué es lo que podíamos lograr ayer y, tras esto, qué es lo que podemos lograr hoy. Así, paso a paso, ir consiguiendo una mejor versión de uno mismo, capaz de derrotar todos los miedos que antes pudiéramos tener.

5. Reconocer los errores

Por último, pero no por ello menos importante: es fundamental que aprendamos a ver nuestros propios errores si queremos ser auto-críticos y, a consecuencia de ello, ir mejorando. Porque para alcanzar una mejor versión de nosotros mismos, tenemos que poder aceptar que la versión actual tiene cosas que se pueden mejorar. Para eso, tenemos que aceptar todos nuestros errores, y ver cómo podemos cambiarlos.

Por ejemplo, puede que acabemos de descubrir que somos demasiado estrictos con nosotros mismos, o que nos comparemos en exceso con los demás. Si en lugar de sentarnos a reflexionar, y ver cómo podemos cambiar eso, simplemente nos encogemos de hombros y decidimos no cambiarlo, puede que nunca evolucionemos.

En lugar de perder dos kilos en una semana, tratar de hacer todas las comidas pautadas durante esos siete díasEn lugar de perder dos kilos en una semana, tratar de hacer todas las comidas pautadas durante esos siete días

Bonus: las comidas trampas os ayudarán más de lo que parece en un principio

Si todavía no estáis metidos de lleno en el mundo de las dietas, puede que no sepáis lo que es una comida trampa. Pero, como su propio nombre indica, una comida trampa no es más que saltarse la pauta, romper con la rutina, con la dieta que se tenga pautada en ese momento. Puede que, al principio, no tengáis comidas trampas pautadas (si es un profesional el que os pone la dieta), o puede que tengáis una cada dos semanas o, incluso, una cada semana. ¡No les tengáis miedo! Hacedlas, y disfrutadlas al máximo. Comed lo que más os apetezca, siempre con mesura, por supuesto. ¿No os dejan tomar refrescos durante el resto de semana? Pues comprad una Cola, y acompañadla de patatas fritas.

Y no os preocupéis: vuestro cuerpo no notará esa comida trampa si el resto ha funcionado en condiciones.

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