Menú
¿Los productos para adelgazar son efectivos?
PERDER PESO

¿Los productos para adelgazar son efectivos?

Los productos para adelgazar son muy populares, pero, ¿realmente son tan eficaces como dicen?

Sara Poyo Lorenzo

En los últimos años se han puesto muy de moda productos y medicamentos dirigidos a adelgazar. Sin embargo, cabe preguntarnos hasta que punto estos productos realmente son efectivos y si merece la pena comprarlos. ¿Cumplen lo que prometen? ¿Hasta qué punto podemos confiar en su validez?

Antes que nada tenemos que distinguir dos tipos de mercado, los medicamentos que teóricamente adelgazan y los productos dietéticos.

El fármaco más famoso y utilizado para adelgazar es la sibutraminaEl fármaco más famoso y utilizado para adelgazar es la sibutramina

Medicamentos para adelgazar

Este tipo de productos son fármacos desarrollados por empresas farmacéuticas en el laboratorio y que tienen el objetivo de ayudar a adelgazar a la persona que lo están tomando. Una vez que se ha sintetizado, la comunidad de científicos tiene que dar "su visto bueno" de que realmente funciona, si esto es así, la compañía farmacéutica es libre de explotarlo comercializándolo por todo el mundo.

El fármaco más famoso y utilizado para adelgazar es la sibutramina, es un medicamento anorexígeno, es decir, suprime el apetito y acelera la termogénesis, es decir la velocidad de nuestro metabolismo basal, para que queme más calorías. Su acción era parecida a la de las anfetaminas solo que sus efectos eran más leves y en principio no producía síndrome de abstinencia (aunque muchas personas decían tenerlo). Se estuvo comercializando bajo varias marcas comerciales, y sí, funcionaba hasta cierto punto pero había que acompañarlo de una dieta hipocalórica y algo de ejercicio físico. Sin embargo, ahora mismo se ha dejado de vender en casi todo el mundo debido a sus efectos secundarios. Producía entre otros: dolores de cabeza, insomnio, boca seca, depresión, mucha sudoración y lo que es más peligroso, un aumento de la presión y frecuencia arterial.

Por eso, no debía nunca administrarse a personas con trastornos cardiacos e hipertensión. El problema es que muchas de las personas con sobrepeso que necesitaban ese medicamento debido a su condición ya tenían la presión arterial elevada y su administración era un riesgo (aun siendo recomendado por médicos).

Hay otro tipo de fármacos de este estilo que actualmente si se comercializan, como el Orlistat, una sustancia que se deriva de la lisptatina, una enzima que evita la sintetización de las grasas, eliminándolas por las heces. Aun así, tiene bastantes efectos secundarios como diarreas y dolores de cabeza. Además SIEMPRE deben administrarse por un médico que nos haga un seguimiento tras haber sido diagnosticados con obesidad, y por supuesto, nunca tomarlos por nuestra cuenta, ya sea comprándolos por internet o porque nos los pueda conseguir alguien. Por otro lado, por si solos los efectos de estos productos dejan mucho que desear. Por ejemplo, la sibutramina apenas consigue una reducción del 5% total del peso acompañado de dieta y ejercicio. ¿Merece la pena arriesgar tu calidad de vida por algo así?

Un estilo saludable de vida acompañado de una dieta variada y ejercicio físico se ha comprobado que funciona, entonces ¿hasta qué punto podemos decir que el adelgazamiento es debido al fármaco? En conclusión, este tipo de productos "funcionan" en parte, pero los riesgos que acarrean son demasiado peligrosos, por lo tanto, no son recomendables.

Lo cierto es que cada día se desarrollan y se comercializan más y más productos que prometen adelgazarLo cierto es que cada día se desarrollan y se comercializan más y más productos que prometen adelgazar

Productos dietéticos

La gran mayoría de productos dietéticos, (extractos de plantas medicinales, pastillas, siropes, bayas de goji, infusiones...) concretamente más del 95%, no han demostrado su efectividad. Para que realmente funcionen tienen que dar positivo en las pruebas de "doble ciego" con humanos, hay que buscar los estudios que lo abalen. Si los productos que compramos no lo han hecho no nos servirán para nada aparte de para tirar el dinero.

Dentro de esta categoría podemos encontrar:

-Diuréticos y laxantes: con ellos perderás peso porque eliminarás agua, pero no grasa. Productos de este estilo son la leche de alpiste, la cáscara sagrada, nuez de la India, hojas de aloe vera, infusiones de sen... En general, estos productos son diuréticos y laxantes, perderás peso pero no grasa, vienen bien si quieres depurar el organismo de toxinas, pero nada más, no lo compres esperando adelgazar.

-Productos naturales quemagrasas: dentro de este grupo se encuentran aquellos hechos con sustancias extraídas de las algas, L carnitina, leptina o ácido linoleico conjugado. Productos con estas propiedades lo que hacen es que favorecen la formación del tejido muscular a la vez que reducen la formación del graso, pero tiene que acompañarse de ejercicio físico y llevar una dieta saludable. Por eso, no es cierto que con ellos puedas perder mucho peso en poco tiempo. Además por si mismos no surtirán efecto ya que no puedes crear músculo si a su vez no lo fortaleces.

Reflexión y conclusiones

Lo cierto es que cada día se desarrollan y se comercializan más y más productos que prometen adelgazar, pero si realmente funcionasen, ¿por qué cada día hay más? ¿por qué la gente sigue siendo obesa? ¿cuántas personas conoces que realmente hayan bajado peso (sin recuperarlo a medio y largo plazo) utilizando este tipo de productos? Y si lo han hecho, ¿no han contribuido con deporte y un cambio en los hábitos alimenticios? Entonces cabe preguntarnos ¿hasta que punto son realmente estos productos responsables de la pérdida de peso?

Lo único milagroso que te ayudará a adelgazar se llama fuerza de voluntad, que se verá reflejada a través de un estilo de vida saludable. La genética, unido a una plan dietético realista (que sea variado y sin suprimir ningún tipo de alimento), una rutina de ejercicio regular y mucha paciencia producirán cambios lentos pero progresivos en tu cuerpo. No existen ni las dietas ni los productos milagro.

Por otro lado, en muchas ocasiones no hay cambios en los pacientes aunque hagan ejercicio y tengan diseñado un cambio de dieta, ¿qué se puede hacer en estos casos? ¿serían recomendables los fármacos? Se ha comprobado que en estos casos entran en juego otro tipo de factores que no siempre son genéticos, si no emocionales. Son personas con obesidad que aunque empiezan con buena voluntad no acaban cumpliendo a rajatabla el plan propuesto, y es que hay veces que el origen del problema es también emocional, personas que tienen que aprender a gestionar el malestar psicológico que le lleva a incumplir la dieta.

Como conclusión, algunos de estos productos pueden ayudarte a adelgazar porque son suprimidores del apetito o favorecen la formación de músculo magro, pero no es oro todo lo que reluce y no debes dejar caer todas tus expectativas en ellos. Piensa en toda la industria que hay detrás de este tipo de productos y a quien beneficia su compra, si a ti o a la empresa.

Artículos recomendados