Menú
8 mitos del trastorno obsesivo compulsivo

MENTE

8 mitos del trastorno obsesivo compulsivo

El trastorno obsesivo compulsivo se trata de una patología que en los últimos años se ha hecho más conocida.

Andrea Fernández Rodríguez

El trastorno obsesivo compulsivo se trata de una patología que en los últimos años se ha hecho más conocida. El diccionario popular ha adoptado el término obsesión y se usa con frecuencia la expresión "tengo un TOC" para referirlos a las típicas manías que todos tenemos. El cine también ha sido un claro difusor de los trastornos psicológicos y en concreto el trastorno obsesivo compulsivo. Un par de películas muy recomendables son "Mejor... imposible" y "El aviador" (¡por si tenéis un rato libre!").

Este uso común ha hecho que se hayan difundido numerosos mitos y concepciones entorno al trastorno. En este artículo intentaremos despejaros algunas dudas y hacer aclaraciones basándonos en lo que nos cuenta la literatura científica.

¡Ahí van ocho mitos sobre el trastorno obsesivo compulsivo!

Mitos en relación a los síntomas

1. Los síntomas del trastorno obsesivo compulsivo son muy comunes por lo que no se trata de un trastorno grave.

El trastorno obsesivo compulsivo está compuesto por dos tipos de síntomas clave. Por un lado tenemos las obsesiones que son pensamientos o imágenes que invaden la mente de la persona. Esta las percibe como intrusivas lo que genera niveles altos de ansiedad y malestar.

Como respuesta a estas obsesiones, la persona con el trastorno lleva a cabo conductas repetitivas que conocemos como compulsiones.

El trastorno en sí puede alcanzar niveles de mucha gravedadEl trastorno en sí puede alcanzar niveles de mucha gravedad

Estudios epidemiológicos han comprobado que tanto obsesiones como compulsiones son síntomas comunes que aparecen alguna vez, con mayor o menor intensidad, en cualquier persona. Son esas ideas que no se nos van de la cabeza por muy tontas que nos parezcas y esas manías que necesitamos hacer para quedarnos tranquilos.

Sin embargo, el trastorno en sí puede alcanzar niveles de mucha gravedad. Incluso algunos autores lo han clasificado más cerca del grupo de las psicosis que de los trastornos de ansiedad (grupo donde se les ha clasificado hasta hace poco).

El trastorno obsesivo compulsivo puede ser muy incapacitante e interferir gravemente con la rutina. Su curso insidioso lleva a que la persona afectada cada vez invierta más tiempo en sus rituales y, llevar a cabo estos, aumenta a su vez la probabilidad de aparición de las obsesiones.

2. Los comportamientos compulsivos siempre son visibles.

Sí y no. En este punto hay discrepancias entre las ediciones vigentes de los principales manuales diagnósticos.

La versión americana y hegemónica (DSM-5) define las compulsiones como comportamientos o actos mentales repetitivos y rígidamente reglados que la persona se ve impelida a realizar en respuesta al malestar provocado por las intrusiones obsesivas. Estos rituales tienen el objetivo de disminuir el malestar, prevenirlo o evitar algún evento negativo aunque no hay una relación objetiva entre ambos (por ejemplo, rezar unas oraciones para que el vuelo de mi hermana no se estrelle).

Por su parte, la CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS) entiende que las compulsiones deben ser actos visibles y los actos mentales repetitivos serían clasificados como obsesiones. Además, no enuncia de forma explícita que los rituales tengan que responden al malestar que desencadena la obsesión.

A pesar de las diferencias de criterios, y a la espera de la entrada en vigor de la CIE-11 con más similitudes con el DSM-5, los clínicos entienden que las compulsiones pueden ser tanto manifiestas (visibles) como encubiertas (pensamientos).

3. Las personas con trastorno obsesivo o compulsivo siempre reconocen que sus actos son irracionales.

La capacidad para reconocer los actos como irracionales se define en el trastorno obsesivo compulsivo como un continuo. El nivel de reconocimiento o insight debe ser indicado a la hora de hacer el diagnóstico.

Cuando esta capacidad no existe y la persona está convencida de la racionalidad de sus actos (véase el ejemplo anterior) se dice que el trastorno ha alcanzado un modo delirante.

Mitos en relación a la epidemiología y curso

4. El inicio del trastorno obsesivo compulsivo se da siempre en la infancia.

Como cualquier trastorno puede aparecer en diferentes momentos vitales. Sí es cierto que es más frecuente en los jóvenes, la media de edad de inicio se encuentra entre los 19 y 20 años. Aproximadamente el 25% de los pacientes lo inician antes de los 14 años y se vuelve muy poco común a partir de los 35 años.

Suele ser un trastorno crónico cuyos síntomas oscilan según el estado de ánimo. Estas personas se suelen ver muy afectadas por síntomas depresivos.

5. Las compulsiones consisten en cosas relacionadas con la higiene o tareas de la casa por lo que las mujeres sufren más el trastorno.

El contenido de las compulsiones en el trastorno obsesivo compulsivo es muy variado. Muchos autores lo han intentado clasificar en temáticas y han podido comprobar que lo más frecuente es que los actos repetitivos tengan que ver con tareas de limpieza e higiene.

En cuanto a las diferencias de contenido entre hombres y mujeres, sí son ellas las que más frecuentemente presentan este tipo de comportamientos mientras que ellos suelen llevar a cabo rituales de repetición, simetría o comprobación. La mayoría de autores están de acuerdo en que esta diferenciación responde a los roles culturales de género.

Sin embargo, esto no quiere decir que las mujeres sufran más el trastorno. Estudios de prevalencia señalan que, en el 1,1-1,8% de la población mundial que lo sufre, hombres y mujeres se ven afectados por igual. Aunque en la infancia son más los niños los que reciben el diagnóstico de trastorno obsesivo compulsivo.

6. Tenemos un trastorno obsesivo compulsivo cuando somos muy organizados y perfeccionistas.

Como se ha señalado antes el trastorno puede ser muy grave e incapacitante. Llegando a interferir en las relaciones familiares, sociales y laborales o académicas de las personas que lo sufren.

Sí hay quienes tienen síntomas relacionados con la organización y perfección pero no son la mayoría ni el eje central del diagnóstico.

Este mito responde al uso popular que se hace de la etiqueta diagnóstica. Podremos escuchar que alguien dice que "tiene un TOC" porque le gusta mucho mantener el coche limpio y no hacerlo le incomoda. Este hecho entraría dentro de lo que llamamos manías y que, aunque similares en forma con síntomas muy leves del trastorno son muy diferentes en fondo (en cuanto a sus implicaciones).

La parada de pensamiento es un elemento clave para el tratamiento sobre todo el de las obsesiones purasLa parada de pensamiento es un elemento clave para el tratamiento sobre todo el de las obsesiones puras

Mitos en relación al tratamiento

7. La parada de pensamiento es un elemento clave para el tratamiento sobre todo el de las obsesiones puras.

Algunos autores se refieren a las obsesiones puras para denominar a las obsesiones y compulsiones que ocurren a nivel de pensamiento. Sería una cadena de pensamientos e imágenes continuas, obsesión tras obsesión.

Para intentar disminuir este problema se planteó la técnica de parada de pensamiento que consiste en intentar cortar la obsesión justo en el momento en el que se inicia. Con la práctica, al no ser desencadenada, la teoría planteaba que la obsesión dejaría de aparecer.

Sin embargo, se ha comprobado que esto no ocurre así sino que, por el contrario, la parada de pensamiento es contraproducente. El intentar dejar de pensar en algo lo único que consigue en que pensemos aún más en ello.

Este hecho se da en el trastorno obsesivo compulsivo y en nuestro día a día. Intentar evitar un pensamiento sobre un problema que nos ha surgido solo consigue que pensemos más en ello. ¿Puedes no pensar en un elefante rosa mientras te lo repites constantemente?

8. El tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo tiene muy poco éxito.

El tratamiento de elección para el trastorno obsesivo compulsivo es la exposición con prevención de respuesta. Esta de modo sencillo consiste en exponerse a las obsesiones y al malestar que general sin realizar las compulsiones. Al no realizar estas el malestar va disminuyendo por si sólo y así la frecuencia de las obsesiones tiende a disminuir.

Hasta un 75% de los pacientes con trastorno obsesivo compulsivo mejoran con este procedimiento que se suele complementar con más técnicas. El problema principal del mismo es el rechazo que genera ya que exponerse al malestar es una experiencia muy difícil.

Artículos recomendados