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Potencia tu resiliencia ante el estrés

RESILIENCIA

Potencia tu resiliencia ante el estrés

Hay situaciones traumáticas que realmente nos impactan durante bastante tiempo y afectan a la salud mental.

Maria del Carmen Roldán Prieto

Por resiliencia se entiende a la capacidad de una persona para recuperarse de los momentos difíciles o a la capacidad para enfrentarse a los desafíos. De hecho, el origen de la palabra significa algo así como "acto de rebote" ya que deriva de "resiliens" que significa "retroceder" o "rebotar". Mientras que algunas personas tienen una capacidad aparentemente natural para recuperarse de la adversidad, otras no. Pero no hay de qué preocuparse porque la resiliencia es una cualidad que se puede aprender.

Aprender a ser resiliente nos ayuda a fortalecernos. Con cada desafío de la vida se pueden desarrollar nuevas habilidades y nuevas formas de lidiar con la vida. Saber que se es resiliente puede ayudarte a desarrollar la fuerza para seguir una vida más tranquila.

Aprender a ser resiliente nos ayuda a fortalecernosAprender a ser resiliente nos ayuda a fortalecernos

Las mejores aliadas de la resiliencia son la flexibilidad y la adaptabilidad, cualidades que son fundamentales a la hora de afrontar problemas, y que nos ayudan a cuidar tanto de nuestra salud física como de nuestra salud mental.

¿Qué es la resiliencia?

La vida por desgracia no viene con manual de instrucciones, y ante muchos de los problemas que se nos presentan no sabemos qué hacer. Hay situaciones traumáticas que realmente nos impactan durante bastante tiempo, cosa que afecta a nuestra salud mental, como la muerte de un ser querido, un accidente o una enfermedad grave. Cada cambio afecta a las personas de manera diferente, trayendo a las mentes una amalgama de pensamientos y emociones fuertes llenas de incertidumbre que afectan tanto a la salud física como a la mental. Sin embargo, y con ayuda del tiempo, las personas normalmente se adaptan bien a estas situaciones que cambian la perspectiva de la vida o que provocan estrés, y esto es, en parte, gracias a la resiliencia.

Los psicólogos definen la resiliencia como el proceso de adaptarse bien ante la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas o de enfrentarse bien a las fuentes importantes de estrés, como los problemas familiares y de relaciones, laborales financieros o problemas de salud graves. Por mucho que la resiliencia implique recuperarse de estas experiencias difíciles y llenas de estrés, también puede implicar experimentar un profundo crecimiento personal.

Es posible que el camino hacia la resiliencia implique una importante angustia emocionalEs posible que el camino hacia la resiliencia implique una importante angustia emocional

Pero no hay que olvidar que, si bien en nuestras vidas pueden aparecer situaciones adversas, también tenemos muchos aspectos en nuestras vidas que podemos controlar, modificar o cambiar. Ése es el papel de la resiliencia. Ser una persona resiliente no sólo te capacita para superar circunstancias difíciles, sino que también te ayuda a evolucionar como persona.

¿Qué NO es resiliencia?

Ser resiliente no significa que no te angusties o que no te preocupen las dificultades de la vida. Cuando una persona sufre grandes adversidades o traumas suele experimentar dolor emocional y estrés, y su salud física y su salud mental se ven perjudicadas. De hecho, es posible que el camino hacia la resiliencia implique una importante angustia emocional.

Es cierto que algunas personas muestran esta capacidad de una manera natural, pero esto no quiere decir que sea un rasgo que posean solo algunas personas. Es más, la resiliencia implica comportamientos, pensamientos y acciones que cualquiera puede aprender y desarrollar. Esto significa que la resiliencia es una capacidad ordinaria, no extraordinaria, y, por tanto, se aprende, no se nace con ella.

Potenciar la resiliencia

Aumentar la propia capacidad de recuperación ya sea refiriéndonos a la salud física o a la salud mental, o a ambas, requiere de tiempo e intencionalidad. Tienes que ser consciente de que estás en el proceso de ser más resiliente. Para ello, es importante centrarse en cuatro pilares principales: la conexión con tu entorno, el fomentar bienestar personal, el pensamiento saludable y encontrar la motivación, los cuales pueden empoderarte para resistir y aprender positivamente de las experiencias difíciles.

Es importante aceptar que el cambio forma parte de la vidaEs importante aceptar que el cambio forma parte de la vida

Teniendo en cuenta todo esto, vamos a ver algunos consejos con los que mejorar y potenciar nuestra resiliencia.

Acepta el cambio

Si aceptas que nada permanece siempre igual, que la vida y sus circunstancias fluyen, entonces comenzarás a ver las cosas desde otra perspectiva. Todo el mundo nos enfrentamos a desafíos en nuestras vidas, aparecen obstáculos tanto internos como externos. En la mayoría de los casos somos capaces de superar estos obstáculos que intentan frenarnos o frustrarnos de alguna manera, pero en otros casos nos resulta más duro.

Por tanto, es importante aceptar que el cambio forma parte de la vida. Es posible que ciertos objetivos ya no sean alcanzables debido a diferentes situaciones adversas de la vida, pero aceptar esas circunstancias que no se pueden cambiar puede ayudarte a centrarte en aquellas situaciones que sí se pueden modificar.

No te obsesiones con los pensamientos negativo

La verdad es que esto es más fácil aconsejarlo que ponerlo en práctica, pero es cierto que si podemos controlar nuestros pensamientos, especialmente los negativos, podemos encauzar más positivamente las situaciones adversas. Estos pensamientos negativos no sólo nos mantienen preocupados, ansiosos y angustiados, afectando a nuestra salud mental y a nuestra salud física, sino que además tememos a las consecuencias negativas que pueden aparecer y esto nos frena para avanzar. Es el miedo a que suceda "lo peor", a que el peor de los escenarios que nos imaginamos se haga realidad.

Pensar en los posibles peores resultados sólo aumentará el estrés y te desgastará emocionalmentePensar en los posibles peores resultados sólo aumentará el estrés y te desgastará emocionalmente

De alguna manera, creemos que pensar en todo lo que puede salir mal nos ayudará a encontrar una solución positiva, pero no podemos estar más engañados. Normalmente estamos tan atrapados en los pensamientos negativos que perdemos de vista que debemos solucionar ese problema que nos trae de cabeza.

En definitiva, pensar en los posibles peores resultados sólo aumentará el estrés y te desgastará emocionalmente. Lo mejor también puede suceder, así que lo más productivo es pensar en dar el siguiente paso y no querer ver un futuro que no conocemos. Para este cambio de pensamiento, lo ideal es cambiar de "estado", es decir, en vez de quedarte pensando en posibles futuros catastróficos, sal a dar un paseo, haz ejercicio... El movimiento físico te ayudará a oxigenar tu cuerpo, y esto influirá positivamente en tu salud mental.

Sé proactivo

Es útil reconocer y aceptar tus emociones durante los momentos difíciles, pero también es importante cuestionarse sobre qué puedes hacer para cambiar esa situación. Si los problemas parecen demasiado grandes para abordarlos directamente, la mejor opción es dividirlos y hacerles frente parte a parte para que sean más manejables. Tomar la iniciativa te recordará que no hacer nada en realidad nunca es una opción.

Todo depende del punto de vista

Conocerse a uno mismo no siempre es una tarea fácil porque es complicado admitir ciertas cosas. Tan bueno es conocer las propias fortalezas como las debilidades. Ni unas ni otras deben darse por sentadas ya que hay que intentar siempre mejorarlas. Cuando crees que puedes hacer algo, aumentas las posibilidades de conseguirlo.

Tener claridad sobre tus capacidades hará que veas los problemas también con claridad. Viendo estos problemas en un contexto concreto de tu vida, los verás desde una perspectiva diferente, no harás un mundo de ellos, sino que los verás como una parte más pequeña de tu vida y no como tu vida completa.

Márcate metas

Esto es importante si se hace bien, es decir, hay que marcarse metas razonables. Proponte objetivos que puedas ir cumpliendo fácilmente para evitar el sentimiento de frustración. Puedes marcarte unas metas sencillas, cosas que guste hacer, proyectos que mejoren tu vida y entorno como ordenar un espacio de tu casa, comenzar a practicar un deporte, etc. Fijar unas metas sencillas que te proporcionen pequeñas satisfacciones te ayudará a mantener la mente en el lado positivo.

Establecer objetivos de vida puede ser más complejo, pero también puede ayudarte a estar más centrado si estás atravesando una mala época y te enfrentas a circunstancias que te desvían de tus objetivos. Establecer unas metas de vida te da un punto de anclaje y potencia la resiliencia al darte algo que esperar sin importar lo difícil que parezca tratarte la vida en un momento dado.

Actúa

Esto se aplica tanto para la consecución de tus objetivos, sean estos a corto o a largo plazo, como para tomar las medidas necesarias para abordar los problemas que te atormentan.

Avanzar poco a poco en los problemas te ayuda a solucionar situaciones más grandesAvanzar poco a poco en los problemas te ayuda a solucionar situaciones más grandes

Coger al toro por los cuernos te permite tener conciencia de que estás con las riendas de tu vida cogidas y que controlas incluso esa situación complicada. Al actuar sobre las situaciones que te afectan te demuestras que eres capaz de hacer algo para encontrar la solución. Avanzar poco a poco en los problemas te ayuda a solucionar situaciones más grandes. Cada pequeño paso cuenta.

La alternativa a actuar es continuar preocupándote, y con eso consigues poco o nada para la resolución de los problemas.

Sé optimista

Hay momentos en los que las cosas se ven grises, o incluso negras, y otras en las que todo se ve de color de rosa. Pero no hay que olvidar (por muy manido que suene) que en los momento más difíciles también hay cosas buenas, aunque sea una y pequeña. Tener esperanza en que las cosas mejorarán, dar importancia a esas cosas buenas que todos tenemos en nuestras vidas, te mantendrá moviéndote en esa dirección.

Buscando esa luz de lo positivo. Hay cosas que saldrán bien y otras que saldrán mal, pero incluso cuando las cosas no salen como quieres hay que ver que ese camino tortuoso te lleva a un lugar diferente en el que también puedes sacar cosas positivas. Y tal vez ese cambio haya sido mejor a la larga, y tal vez hayas descubierto también cosas de ti mismo que ignorabas.

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