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Qué son las plaquetas y para qué sirven

CORRIENTE SANGUÍNEO

Qué son las plaquetas y para qué sirven

Las plaquetas también son conocidas como trombocitos, son pequeñas células que se encuentran en la sangre, pero, ¿para qué sirven y por qué son importantes en nuestra vida?

Mercedes Benito Alfonso

Qué son las plaquetas y para qué sirven

Conoce la importancia de las plaquetas en tu salud y su papel sanguíneo.

Las plaquetas son las células más pequeñas que podemos encontrar en la sangre. Su principal función es detener la hemorragia, siendo la primera línea de densa que tiene nuestro cuerpo ayudando a taponar la herida. Si el recuentro plaquetario es bajo, hablamos de plaquetopenia, y por tanto, aparece una mala coagulación que puede dar lugar a sangrados más intensos o que no se detienen. Si el número de plaquetas es superior al recomendado, se denomina trombocitosis y puede causar la formación de trombos.

Las plaquetas son las células más pequeñas que se pueden encontrar en la sangreLas plaquetas son las células más pequeñas que se pueden encontrar en la sangre

¿Qué son las plaquetas o trombocitos?

Las plaquetas, también conocidas como trombocitos, son pequeñas células que se encuentran en la sangre. Tienen formas irregulares y no poseen núcleo, este hecho las diferencia del resto de células y elementos que forman la sangre como los eritrocitos o glóbulos rojos y los leucocitos o glóbulos blancos, entre otros.

Los valores normales de plaquetas en un cuerpo humano sano oscilan entre 150.000 y las 450.000 por milímetro cúbico. Siendo así uno de los elementos celulares en la sangre más abundantes, solo por detrás de los glóbulos rojos. De esta cifra, sólo dos tercios de las plaquetas se encuentran circulando libremente por el torrente sanguíneo, el tercio restante se localiza almacenado en el bazo.

Los trombocitos se originan en la médula ósea del cuerpo humano, concretamente en lo que se denomina tejido hematopoyético. Y derivan de unas células más grandes, llamadas megacariocitos, que reciben la denominación de células precursoras de las plaquetas. Lo que significa que cuando el citoplasma de los megacariocitos se fragmenta o rompe, los restos resultantes de este proceso son lo que conocemos como plaquetas.

Desde que se originan las plaquetas, circulan en el ser humano entre siete y doce días. Después se almacenan en el bazo donde son destruidas por los fagocitos. No sólo el bazo destruye las plaquetas cuando estás han completado su vida útil, las células Kuffner que se encuentran en el hígado también realizan esa función, pero es mucho menos importante y las elimina en menor cantidad. El hígado cumple esta función sobretodo en personas en las que su bazo no funciona correctamente por nacimiento o por enfermedad, o cuando carecen de él porque se les ha tenido que extirpar mediante cirugía, esplenectomía.

Se pueden saber el número de plaquetas a través de un análisis de sangreSe pueden saber el número de plaquetas a través de un análisis de sangre

¿Cómo regula nuestro cuerpo la producción de plaquetas?

Como hemos mencionado las cifras normales de plaquetas se encuentra entre 150.000 y 450.000. Pero, ¿cómo regula nuestro cuerpo la producción de trombocitos?

La producción de plaquetas y de megacariocitos, células de las que nacen, es regulada por nuestro cuerpo gracias a un complejo sistema de hormonas, que reciben el nombre de trombopoyetina. Esta hormona es producida por el hígado y los riñones, y es la encargada de dar avisar al cerebro para que active la producción de plaquetas cuando éstas se encuentran bajas o de pararla cuando el recuento es alto o suficiente.

La formación tanto de megacariocitos como de plaquetas por el cuerpo lleva un tiempo, ya que no es inmediato. En una situación de emergencia, el cuerpo puede comenzar a crearlas de una manera más rápida a la habitual, pero incluso esto tiene un límite y las células que se originan en la mayoría de los casos son inmaduras. Para que no se dé el caso de que el cuerpo se encuentre en una situación de necesidad que precise más plaquetas de las que se encuentran en la sangre. El cuerpo tiene una reserva de éstas almacenada en el bazo, para este tipo de situaciones. Y son liberadas cuando se necesitan gracias al sistema nervioso simpático, que activa el envío de las plaquetas de reserva a la sangre a través de lo que se denomina contracción esplénica.

La única manera de saber cuál es la cifra de plaquetas que tenemos en nuestro cuerpo es a través de un análisis de sangre. La prueba se denomina hemograma y nos sirve para conocer no sólo el número de plaquetas en sangre, sino también el de resto de células de la sangre como los glóbulos rojos o los glóbulos blancos, y otros datos relevantes a la salud de nuestra sangre como, la hemoglobina o el hematocrito. El resultado se obtiene en el día.

Funciones de las plaquetas

El principal papel de las plaquetas es en la hemostasia y coagulación de la sangre, pues ayudan a controlar el sangrado cuando se produce una herida ya sea externa o interna. Cuando se produce una herida o corte de un vaso sanguíneo, las plaquetas serán las primeras en actuar, primero haciendo que el vaso se estreche, vasoconstricción, y después generando un tapón provisional, denominado tapón plaquetario que detiene momentáneamente la hemorragia. Es lo que se conoce como hemostasia primaria. Una vez formado el tapón entran en juego la fibrina, una proteína encargada de formar el tapón de fibrina más denso y fuerte que el plaquetario y que atrapará a los glóbulos rojos.

Para que se detenga de manera definitiva la hemorragia deben entrar en acción los glóbulos rojos de la sangre, pero éstos tardan más en actuar y no pueden hacerlo correctamente sin no se ha creado previamente el tapón plaquetario. En ocasiones el tapón plaquetario es suficiente para detener la hemorragia si es leve.

Por tanto, las plaquetas suponen para el ser humano nuestra primera línea de defensa en caso de hemorragia. Lo que significa que un recuento bajo de plaquetas puede ocasionar que la hemorragia no se detenga o que lo haga con más dificultad. E igualmente, una cifra plaquetaria alta puede hacer que la sangre forme coágulos sanguíneo y se produzca trombosis. Por ello, las plaquetas tienen una relación estrecha en determinadas patologías como la ateroesclerosis, los infartos coronarios agudos y el cáncer.

La plaquetopenia y la trombocitosis

La mayoría de la personas presentan un recuento normal de plaquetas. En ocasiones puede aparecer un número anormal de plaquetas sin que esto signifique que existe ninguna enfermedad. Pero si en una analítica de rutina, nuestro número de plaquetas es anormal, se debe acudir a un médico especialista, en este caso, hematólogo, pues como poco es algo inusual y un signo subyacente de enfermedad.

La disminución de las plaquetas por debajo del límite normal se conoce como plaquetopenia o trombopenia. Y el aumento patológico del número de plaquetas circulantes recibe el nombre de trombocitosis.

Si la cifra es menor a 70.000 se trata de un signo de alarma. Una cifra inferior a 50.000 es contraindicación para una operación, debido al riesgo de sangrado. Y en caso de cifras inferiores a 20.000, se debe realizar una transfusión de plaquetas. Las razones para que aparezca plaquetopenia están relacionadas con una producción insuficiente, un almacenamiento excesivo de plaquetas en el bazo que no son liberadas a la sangre cuando se necesitan, denominado secuestro esplénico plaquetario, o una destrucción de plaquetas más rápida de la normal. Tratamientos como la quimioterapia, fármacos como el ácido acetil salicílico o el clopidogrel, que poseen acción de antiagregación plaquetaria, pueden estar relacionados con un descenso en el número de plaquetas. Al igual que enfermedades del bazo como la esplenomegalia, o de la médula ósea como aplasias, leucemias o linfomas entre otros.

La trombocitosis se relaciona con enfermedades como anemia por déficit de hierro, enfermedad de Kawasaki, síndrome post esplenectomía, traumatismo y tumores, entre otros.

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