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Citoscopia

Aparato urinario

Citoscopia

La citoscopia es un examen médico que sirve para observar el interior del aparato urinario y descartar anomalías.

Blanca de la Merced Vega Rodríguez

Como siempre decimos, a veces los términos médicos no llegamos a comprenderlos con exactitud, aún más cuando se trata de pruebas o examen médico. Una de las más realizadas es la citoscopia, una prueba urológica bastante frecuente que la mayoría de los pacientes no saben qué es realmente. Frecuentemente, cuando el urólogo nos tramita una prueba médica la primera pregunta que se suele hacer es referida al dolor o molestias que puede producir la misma, pero, ¿conocemos exactamente qué es lo que van a realizar? Hoy desgranaremos toda la información referida a la citoscopia, tanto el fin de la prueba, como también a qué tipo de pacientes va dirigido.

Afortunadamente, la ciencia ha avanzado y las citoscopia se han vuelto menos dolorosas que antaño, aún así hay pacientes que requieren de anestesia plena durante el examen urológico por diversos temas, por ejemplo, aquellas que requieren además de una intervención quirúrgica.

Es un examen molesto y para algunos pacientes puede resultar dolorosoEs un examen molesto y para algunos pacientes puede resultar doloroso

¿Qué es una citoscopia?

La citoscopia es un examen médico del ámbito de la urología, que sirve para observar el interior del aparato urinario y comprobar que no existan ninguna anomalía en la vejiga o uretra, también puede utilizarse para realizar una biopsia.

La citoscopia consiste en introducir un citoscopio, flexible o rígido (estándar) ? tubo médico con una pequeña cámara en la cabeza del aparato- por la uretra hasta la cavidad indicada para inspeccionar la zona. Generalmente, antes de la prueba los médicos profesionales sanitarios, proceden a desinfectar los genitales para que posteriormente el paciente no presente ninguna lesión o afección producida por dicho examen urológico.

A no ser que se vaya a realizar a parte una intervención quirúrgica, no necesita de anestesia general. Para una simple inspección del aparato urinario, se utiliza anestesia local o regional, si finalmente se tiene que aplicar esta última, el procedimiento tampoco resultaría muy complicado. Para anestesiar de forma regional al paciente se procede a punzar una parte de la espalda que vaya directa a la raíz de la médula espinal para aminorar las molestias de la prueba, aunque el paciente siga despierto, las vías urinarias se encontrarían sin sensibilidad.

Una vez que la sonda está en el interior del paciente se llena la vejiga con una solución salina para que este vaya explicando a los médicos qué va sintiendo en todo momento, esto sirve de gran ayuda pues da información a los especialistas acerca de qué tipo de afección puede presentar el paciente. Durante la prueba es normal que se tenga sensación de orinar, pues las paredes de la vejiga estarán completamente estiradas por el líquido introducido por la sonda, pero durante toda la prueba la vejiga tiene que permanecer de esta manera. Si la piel de la vejiga presenta alguna anomalía, los médicos pueden coger una pequeña muestra del tejido epitelial para posteriormente analizarla en una laboratorio, esto sería una biopsia.

Es un examen molesto y para algunos pacientes puede resultar doloroso, tiene una duración aproximada de entre cinco a veinte minutos. Tras la citoscopia el paciente puede presentar molestias al orinar o sangrado leve, si este persistiera en el tiempo lo recomendable es que acudiera a algún especialista.

Tras la prueba, si el urólogo lo ve preciso, podrían recetar al paciente algún tipo de medicamento para aliviar las molestias y recomendación natural; baños de agua tibia, pomada, durante los primeros días tras la intervención.

¿A quién se le puede practicar una citoscopia?

Tal y como reseñábamos anteriormente, es una prueba urológica, por tanto, está destinada a pacientes que presenten algún tipo de lesión o afección en el aparato urinario.

Puede ser solicitada para descartar algún cáncer en la parte de vejiga o uretra. También se puede requerir de dicho examen para comprobar si existe alguna anomalía, tales, como: incontinencia urinaria, ardor al miccionar, sangrado en la orina, vejiga hiperactiva, estudiar cistitis crónicas, diagnosticar la presencia de quistes, entre otras. Puede ser utilizada parea tratar enfermedades o afecciones de vejiga o diagnosticar un agrandamiento de la próstata.

No existen riesgos más allá de las primeras molestias durante los tres días posteriores a la intervenciónNo existen riesgos más allá de las primeras molestias durante los tres días posteriores a la intervención

Por tanto, puede ser requerida tanto para hombres, como para mujeres.

Normalmente, no existen riesgos más allá de las primeras molestias durante los tres días posteriores a la intervención. Algunos pacientes pueden presentar dolor abdominal, fiebre, infecciones urinarias, en caso de ser así lo mejor es acudir al médico cuanto antes.

Como vemos, es una prueba médica casi sin riesgo alguno y de intervención ambulatoria, pudiendo ser realizada a cualquier persona.

Por último, para aminorar las molestias provocadas por la citoscopia, el paciente puede proceder en casa a beber mucha agua; esto ayudaría a limpiar la vejiga y con ello a mejorar la zona inspeccionada. Lo más indicado es ingerir un par de litros de agua durante las dos primeras horas tras la intervención. Es recomendable la aplicación de paños tibios en la entrada de la uretra durante la semana posterior a la citoscopia, aplicándose cuantas veces sea necesaria.

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