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Cambios en el flujo vaginal, ¿cuándo es anormal?

FLUJO VAGINAL

Cambios en el flujo vaginal, ¿cuándo es anormal?

El flujo vaginal varía a lo largo del ciclo menstrual y de la vida, pero a veces esas variaciones son anormales.

Esther Pilar Álvarez García

A pesar de que la presencia del flujo vaginal forma parte de nuestra intimidad, y que pocas veces nos paramos a observar los cambios que se producen en él, las secreciones vaginales son uno de los motivos más frecuentes de consulta ginecológica.

El flujo vaginal lo producen unas glándulas alojadas en el interior de la vagina y el cuello uterino (o cérvix), que se encargan de producir unas pequeñas cantidades de líquido diariamente y de manera natural, lo que genera una especie de moco transparente que puede convertirse en color blanco o amarillento al entrar en contacto con el aire, que fluye arrastrando consigo las células viejas de nuestro revestimiento vaginal, manteniendo una membrana mucosa en nuestra vagina. Este flujo, es necesario y beneficioso por sus múltiples acciones beneficiosas en nuestro cuerpo: actúa como barrera ante posibles infecciones, sirve como lubricante natural en las relaciones sexuales, mantiene equilibrado el ph vaginal, evita la sequedad y favorece el equilibrio de la flora vaginal.

¿Cómo es el fluido vaginal normal?

Las características de la secreción vaginal varían (dentro de los parámetros establecidos como normales) de una mujer a otra; cada mujer tiene su percepción de lo que es su flujo normal, algunas tendrán de manera natural un flujo más abundante que otras dependiendo también de la etapa de la vida en la que nos encontremos. De esta manera, las características del flujo no serán las mismas en niñas, adolescentes, mujeres adultas o durante la menopausia. Lo que determina la cantidad de flujo de una mujer a otra son los niveles hormonales de estrógenos y progesterona.

El flujo vaginal puede cambiar de una mujer a otro y también a lo largo de la vidaEl flujo vaginal puede cambiar de una mujer a otro y también a lo largo de la vida

El flujo vaginal también cambiará durante nuestro ciclo menstrual, siendo mayor al inicio, más espeso durante la mitad del ciclo, y finalmente más oscuro en los días previos a la menstruación, es decir, no debemos preocuparnos u obsesionarnos sino sentimos molestias por estas pequeñas variaciones.

Observar los cambios y variaciones naturales de nuestro flujo vaginal, nos ayudará a saber en qué etapa del ciclo menstrual estamos, y así, saber por ejemplo cuando tenemos más facilidades para quedarnos embarazadas o aproximar de manera más exacta cuándo nos bajará la regla. De esta manera, durante la primera parte del ciclo menstrual, cuando estamos más próximas al periodo de ovulación, nuestro flujo será cristalino, muy similar a la clara de huevo, nuestro cuerpo nos estará indicando que estamos en nuestros días más fértiles; sin embargo, en la segunda parte del ciclo, los días previos a la menstruación, nuestras secreciones serán menos abundantes, más espesas, y oscuras.

También debemos tener en cuenta que, durante el embarazo, es frecuente que nuestras secreciones vaginales sean más abundantes, así como también es normal que aumenten antes o durante las relaciones sexuales o que varíe cuando estamos estresadaas.

¿Cuándo el aspecto de mi flujo vaginal es anormal?

En líneas generalesdebemos preocuparnos cuando nuestra secreción vaginal presentan mal olor, picor o escozor, cambios en la consistencia y el color, o notamos inflación y molestias; estas variaciones tienes que ser evidentes y notorias, y aparecen de manera repentina.

Principalmente hay tres tipos de flujos anormales que se dan con más frecuencia:

1. Los que son producidos por hongos: provoca un flujo de aspecto grumoso y de color blanco (que se puede asemejar a la leche cortada), suele producir picores y adherirse a las paredes de la vagina, también puede producirnos dolor al orinar, enrojecimiento e inflamación de la piel en la parte exterior de la vagina (vulva), e incluso, relaciones sexuales dolorosas. Este tipo de manchado se hará más evidente en el periodo premenstrual. El más frecuente es el producido por el hongo de la cándida.

2.Los provocados por parásitos: el más frecuente es el producido por tricomonas y su manera más frecuente de contagio es a través de la relación sexual con un compañero o compañera infectado, es decir, puede afectar tanto a hombres como a mujeres pero sus síntomas son distintos. La tricomoniasis en mujeres suele producir picor en los muslos o en la zona vaginal, inflamación de la vulva, molestias durante las relaciones sexuales y un fuerte olor. En este caso la secreción vaginal presentará un manchado de color amarillo verdoso, que se hará más frecuente en los días inmediatamente posteriores a la regla.

3.El provocado por la vaginosis bacteriana: es la causa más común de infección vaginal, en la que la flora bacteriana normal, es sustituida por gardnerella vaginalis, y de la que no se ha establecido de manera clara su contagio. En este caso, el flujo vaginal, presentará un manchado de color grisáceo o blanco, cuya principal característica es un fuerte olor, acompañado de una sensación de ardor al orinar y un fuerte picazón.

Otras causas de padecer un flujo vaginal anormal, pueden no ser tan evidentes como las anteriores:

- Vaginitis atrófica: se da en mujeres que han pasado por la menopausia y como consecuencia de la bajada de niveles de estrógenos en esta etapa, se producen cambios en el tejido vaginal y en este caso, sequedad vaginal; de esta manera nuestras secreciones serán anormales ya que se reducirán.

- Un tampón o cuerpo extraño olvidado, que puede causar un mal olor.

- Los productos químicos que se encuentran en detergentes, suavizantes, cremas, geles de ducha, pueden producir irritaciones en la piel de la vagina, y que tendrán como consecuencia picores y secreciones vaginales fuera de lo normal.

- Gonorrea: se trata de una enfermedad de transmisión sexual, y es la más común entre adultos jóvenes. En muchas ocasiones no produce síntomas o son de carácter leve, por lo que pueden pasar desapercibidos. Con el tiempo pueden producir hemorragias entre los periodos menstruales, dolor al orinar y un aumento considerable de las secreciones vaginales.

- Clamidia: causada por una bacteria y como en el caso anterior, también de transmisión sexual. Aunque generalmente no suele producir síntomas puede aparecer como una sensación de ardor al orinar o secreciones vaginales anormales, y producirnos infecciones urinarias.

Tanto la gonorrea como la clamidia pueden producir la enfermedad inflamatoria pélvica, que con el tiempo, de no tratarse, puede causar infertilidad o problemas con el embarazo. Por ello se suele recomendar que las mujeres menores de 25 años, que sean sexualmente activas, se realicen pruebas anuales. El uso de preservativos reduce las posibilidades de contraer estas enfermedades aunque no elimina el riesgo totalmente.

Los preservativos nos ayudarán a no contraer enfermedades de transmisión sexualLos preservativos nos ayudarán a no contraer enfermedades de transmisión sexual

Tratamiento y prevención

Ante todo y como siempre, desde Bekia Salud, os recomendamos que ante cualquier duda, acudáis a vuestro médico. En este caso, ahora que ya sabemos que es importante fijarnos en el manchado, debemos acudir a nuestro ginecólogo si notamos variaciones notorias tanto en el olor, la textura, la cantidad de secreción o color en nuestro flujo vaginal.

El ginecólogo nos recomendará las pautas que debemos seguir y el tratamiento más adecuado según el origen de nuestro problema, y es fundamental informarle de si estamos recibiendo medicación para otra dolencia o tomando otro fármaco para evitar efectos secundarios. Si el flujo anormal se debe a una infección, el tratamiento puede incluir antibióticos o distintos medicamentos de administración tanto oral como vía vaginal, como es el caso de óvulos o cremas.

En caso de que nuestro flujo anormal se deba a una enfermedad de transmisión sexual, deberemos informar rápidamente a nuestra pareja o parejas sexuales para que también acudan a su médico y reciban el tratamiento adecuado.

La mejor forma de prevenir infecciones vaginales es mantener unos buenos hábitos de higiene femenina, tanto si ya nos han diagnosticado o como método de prevención. Para hacerlo correctamente podemos seguir estos consejos:

-Evitar usar jabones, tampones, compresas o papel higiénico perfumados. Es mejor optar por jabones neutros ya que los productos químicos que llevan muchos de ellos podrían irritar aún más la zona y agravar las molestias o provocarnos una infección.

- Debemos mantener el área vaginal limpia y seca, es decir, lavarla diariamente y secarse bien. Pero sin obsesionarse, ya que si nos limpiamos exageradamente la zona destruiremos la propia flora vaginal que nos protege de manera natural.

- Evitar usar ropa ajustada de manera prolongada o que esté húmeda, ya que puede causar irritación. Es recomendable que nos cambiemos el bañador o el bikini mojados lo antes posible.

- Es preferible el uso de ropa interior de algodón, ya que nos ayudará a absorber la humedad y permite que el aire circule. Además es fundamental no usar medias sin llevar ropa interior debajo o compartir la ropa interior con otras personas.

- Tener relaciones sexuales siempre de manera responsable. Evitar el contacto sexual con personas que tengan enfermedades de transmisión sexual, y siempre usar preservativos para disminuir las posibilidades de contraer una enfermedad.

- Limpiarse siempre de adelante hacia atrás después de usar el baño.

- En caso de emplear diafragmas o aplicadores medicinales, debemos asegurarnos de limpiarlos con agua tibia y jabón y secarlos bien.

- Y acudir a todas las revisiones ginecológicas periódicamente, y consultar todas nuestras dudas abiertamente.

Siguiendo estos sencillos consejos, conseguiremos mantener una flora vaginal equilibrada, evitaremos molestas irritaciones y reduciremos las posibilidades de contraer una infección.

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