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En qué consiste la dispraxia

TRASTORNOS

En qué consiste la dispraxia

La dispraxia también es conocida como trastorno del desarrollo de la coordinación y suele diagnosticarse desde la niñez.

Mª José Roldán Prieto Mª José Roldán Prieto Psicopedadoga experta en aprendizaje y salud

Para la gran mayoría de personas el hecho de atarse los cordones de los zapatos o el escribir no supone ningún tipo de problema ni de dificultad. Sin embargo las personas diagnosticadas con dispraxia tienen serias dificultades a la hora de realizar tales acciones.

Dicho trastorno que afecta al desarrollo motriz se suele dar desde la infancia y hay que tratarla lo más pronto posible para evitar que dicho trastorno empeore con el paso de los años. Acto seguido te hablamos de una manera mucho más detallada de la dispraxia y de la mejor manera de tratarla.

En qué consiste la dispraxia

Como ya te hemos comentado más arriba la dispraxia afecta a los movimientos y a la coordinación de la persona. La dispraxia también es conocida como trastorno del desarrollo de la coordinación y suele diagnosticarse desde la niñez, aunque podría darse una vez que la persona es adulta a causa de una determinada enfermedad.

Dicho trastorno que afecta al desarrollo motriz se suele dar desde la infanciaDicho trastorno que afecta al desarrollo motriz se suele dar desde la infancia

Las personas que padecen tal trastorno tienen serios problemas en sus habilidades verbales, orales y motoras. En el caso de los niños el problema es mucho mayor ya que tienen dificultades relacionadas con su aprendizaje y su óptimo desarrollo. Les cuesta coger el lápiz a la hora de escribir o no son capaces de decir frases largas.

Causas de la dispraxia

A día de hoy no se conocen las causas de la dispraxia. Algunos estudios señalan que se puede deber a ciertas alteraciones durante el neurodesarrollo de diversas áreas del cerebro. De esta manera los mensajes y las órdenes que da el cerebro a los músculos se interrumpen, dando lugar a problemas en el movimiento y en la coordinación de la persona.

Es por ello que la dispraxia se relaciona todo el momento con el desarrollo y el aprendizaje de los más pequeños. Sin embargo y como ya hemos comentado más arriba, dicho trastorno del desarrollo también puede darse tras una lesión cerebral o una enfermedad que afecte a tal órgano.

Clases de dispraxia

La dispraxia puede ser oral, verbal y motora según el movimiento que se ve afectado.

  • En el caso de la dispraxia motora, la persona tiene dificultad a la hora de realizar diversos movimientos físicos. Es el caso de escribir o vestirse.
  • La dispraxia verbal afecta al habla. La persona que padece tal trastorno habla de una manera lenta y pausada. Le cuesta entrelazar palabras a la hora de formar frases largas.
  • En el caso de la dispraxia oral, la misma afecta a los movimientos de la boca y de la lengua. Las dificultades se producen a la hora de comer y tragar los alimentos.

Diagnóstico y tratamiento de la dispraxia

En el caso de que tengas un hijo y observas algunos de los síntomas arriba indicados, es importante el acudir a un especialista para que lo examine. Es clave la celeridad a la hora de tratar la dispraxia.

Por desgracia la disprexia no tiene curaPor desgracia la disprexia no tiene cura

En relación con el diagnóstico es normal que intervengan diversos profesionales tales como logopedas o fisoterapeutas. Una vez que el diagnóstico es positivo es el momento de ponerse con un tratamiento adecuado.

Por desgracia la disprexia no tiene cura aunque con un buen tratamiento, la persona puede llevar una vida lo más normal posible dentro de sus limitaciones. El tratamiento debe estar basado en la combinación de diferentes terapias que ayuden a la persona a superar tales problemas en el desarrollo de su aparato motor, verbal u oral.

La terapia ocupacional es perfecta a la hora de ayudar a la persona a moverse mucho mejor. Por el contrario la labor del logopeda es la de ayudar a coordinar con el fin de que el niño pueda mucho emitir mucho mejor las palabras. La labor del fisioterapeuta es también esencial a la hora de coordinar los movimientos. No hay que olvidar tampoco el llevar al niño a diferentes terapias para que fortalecer su motivación además de su autoestima.

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