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Fibrilación auricular; cuando el corazón baila a su ritmo

CORAZÓN

Fibrilación auricular; cuando el corazón baila a su ritmo

Una de las arritmias más conocidas y prevalentes es la fibrilación auricular... Te contamos de qué trata.

Sergio Moragón Sergio Moragón Médico residente

Las arritmias cardíacas son una patología frecuente que acompaña a un gran número de personas en la sociedad, especialmente dentro de la población anciana. Como su propio nombre indica, una arritmia es una pérdida del ritmo normal del corazón, y este hecho puede provocar importantes consecuencias clínicas en quienes las sufren. Una de las arritmias más conocidas y prevalentes es la fibrilación auricular, donde dos de las cámaras cardíacas se desvinculan de la actividad eléctrica del corazón y actúan de manera independiente.

¿Qué es la fibrilación auricular?

La fibrilación auricular es la arritmia más frecuente en la práctica clínica. Es una patología en la que, frecuentemente, el paciente no percibe ningún síntoma, y es incidentalmente hallada por la auscultación de un ritmo cardíaco irregular o por la aparición de alteraciones en un electrocardiograma realizado, por ejemplo, en una evaluación médica laboral. No obstante, otras veces esta arritmia se manifiesta con palpitaciones, sensación de taquicardia, fatiga, reducción en la capacidad de esfuerzo físico, o incluso presentarse como un fenómeno embólico como un fallo cardíaco.

Las causas que precipitan esta enfermedad no son del todo conocidas: se han identificado factores que pueden favorecer su aparición como el ejercicio, el estrés emocional o también el consumo abusivo de alcohol, motivo por el cual esta arritmia es conocida como "la arritmia de los días de fiesta". Es cierto que padecer otras enfermedades está relacionado con la fibrilación auricular, tales como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o el síndrome de apnea del sueño.

La fibrilación auricular es la arritmia más frecuente en la práctica clínicaLa fibrilación auricular es la arritmia más frecuente en la práctica clínica

¿Qué implicaciones tiene la aparición de esta enfermedad?

Para la identificación y correcto manejo de esta enfermedad, en la evaluación física inicial debe realizarse una auscultación cardiaca minuciosa, y solicitarse un electrocardiograma para comprobar la existencia de la arritmia y si esta está o no asociada a otras alteraciones del corazón. Una vez identificada la presencia de estas alteraciones, debe realizarse además un estudio analítico completo que incluya la determinación de hormonas tiroideas y la función del riñón.

Asimismo, es necesario realizar una prueba de imagen que permita ver las características de las cuatro cámaras que existen en el corazón (dos aurículas y dos ventrículos) y la presencia o no de trombos en su interior. Y es precisamente en este último punto donde recae la importancia de identificar y tratar correctamente esta patología lo más temprano posible. En un contexto en el que las aurículas se mueven rápidamente, o dicho de otra forma es decir, "fibrilan", la sangre se mantiene en el interior de sus cavidades, favoreciendo que las células rojas se unan entre ellas y formen un trombo. Puede suceder que este trombo salga del corazón y cierre total o parcialmente una arteria, que es "la tubería" que transporta la sangre con oxígeno a las células de todo nuestro organismo.

En este caso, el cierre de la arteria provocaría que una parte de nuestro cuerpo no tuviera oxígeno y, por tanto, moriría. Si el trombo cierra una arteria que se encuentra en el cerebro provocaría un ictus; en otro caso, si la arteria se encarga de alimentar las células del corazón, su cierre por un trombo produciría un infarto. Como se ha dicho anteriormente, en algunas ocasiones la presencia de esta arritmia se manifiesta por primera vez con un evento potencialmente letal para la vida de las personas, por ello es necesario iniciar el tratamiento en todos los casos, incluso cuando el paciente no presente síntomas de la enfermedad.

Entonces en este contexto, ¿cómo se puede hacer volver a las aurículas a su ritmo normal, sincronizándolas de nuevo a la actividad eléctrica que se produce en el corazón? Pues bien, en este caso no sólo cobra importancia devolver la coordinación a las cuatro cámaras de las que se compone el corazón, sino que también es necesario prevenir la formación de trombos e intentar así reducir el riesgo de fatales complicaciones.

No toda persona que sufra esta arritmia necesita estar anticoaguladoNo toda persona que sufra esta arritmia necesita estar anticoagulado

Tratar la fibrilación auricular: multitud de frentes abiertos

En primer lugar se ha de identificar si existe alguna condición que pueda favorecer la fibrilación auricular, como la fiebre, la excesiva función de la tiroides o el consumo de algunos fármacos, para así tratarlos y ver si la arritmia desaparece. Si no es así, pueden emplearse dos estrategias: devolver al corazón a su ritmo normal con un choque eléctrico y mediante fármacos, o mantener con medicamentos el corazón arrítmico pero controlando su frecuencia, es decir, el número de latidos por minuto a los que funciona.

Esta última estrategia suele ser la preferida en aquellos pacientes con intentos previos fallidos y con defectos en la estructura del corazón vistos por ecografía, por lo que consecuentemente es la medida fundamental en los pacientes con edad avanzada. Los estudios que se han realizado sobre si una estrategia es mejor que otra concluyen que ambas son igualmente eficaces para aumentar la supervivencia del paciente. Finalmente, si no se consigue el control con ninguna de estas técnicas, puede recurrirse a la ablación quirúrgica de la arritmia o incluso al implante de un marcapasos.

Una terapia fundamental sí resulta crucial para aumentar el número de años de vida de una persona con fibrilación auricular: la anticoagulación. ¿Por qué es tan importante? Pues bien, existen fármacos comúnmente conocidos como la heparina o el acenocumarol (más conocido como sintrom©) que por medio de distintos mecanismo hacen que la sangre sea más fluida y de esta forma resulte más difícil que las células de la sangre se una formando un trombo, y de esta forma, idealmente no se corre riesgo de sufrir eventos como un ictus o un infarto.

No obstante, no toda persona que sufra esta arritmia necesita estar anticoagulado: es necesario decidir sobre los riesgos y beneficios que pueden aportarle. Existe una serie de escalas ampliamente utilizados por los profesionales de salud para decidir qué pacientes se beneficiarían de tomar anticoagulantes y quiénes no.

Como la gran mayoría de terapias empleadas en medicina, la anticoagulación también conlleva riesgos: en el momento de tomar esta decisión se ha de valorar si un paciente tiene más probabilidades de sufrir un trombo que de sufrir una hemorragia. En este sentido, los golpes en la cabeza, o traumatismos craneoencefálicos, cobran gran importancia, ya que el hecho de que la sangre sea más fluida favorece un mayor riesgo de sangrado dentro del cráneo, y esto constituye una urgencia médica que debe cumplir un número determinado de horas de observación idealmente intrahospitalaria. En este sentido, es fácilmente deducible que el tratamiento con anticoagulantes precisa un control estrecho por parte de los profesionales de la salud. Todos hemos escuchado alguna vez a alguna persona decir que "mañana tiene que ir al sintrom".

Esto es así porque un adecuado control de este fármaco puede prevenir tanto que no se esté administrando una dosis insuficiente como que esté siendo haciendo a la sangre excesivamente fluida, de ahí la importancia en su control. La heparina o los recientemente comercializados anticoagulantes de acción directa también son una opción válida de tratamiento que además no requiere un control tan estrecho. No obstante, la elección de cuál es mejor cambia en cada paciente e incluso en el mismo paciente a lo largo de su vida, por lo que debe de individualizar qué paciente se beneficiaría más del uso de uno u otro.

Para prevenir la aparición de esta enfermedad no se han identificado todavía estrategias protocolizadasPara prevenir la aparición de esta enfermedad no se han identificado todavía estrategias protocolizadas

¿Cómo podemos prevenir la aparición de esta arritmia?

Para prevenir la aparición de esta enfermedad no se han identificado todavía estrategias protocolizadas. Sin embargo, sí se ha demostrado que el correcto control de patologías intercurrentes como la hipertensión arterial, la diabetes o los niveles elevados de colesterol en sangre reducen su aparición, así como también es beneficioso adoptar un régimen continuado de ejercicio físico asociado a una correcta dieta mediterránea.

En conclusión, la fibrilación auricular es una patología importante que debe ser identificada y tratada correctamente, ya que las consecuencias que de ella derivan pueden ser incluso letales. Un correcto control de los parámetros analíticos unido a una vigilancia estrecha por parte del profesional sanitario permite ofrecer a los pacientes un adecuado control de su enfermedad y prevenir la aparición de letales complicaciones.

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