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¿El yoga puede ayudar a controlar la hipertensión arterial?

YOGA

¿El yoga puede ayudar a controlar la hipertensión arterial?

Practicar yoga de una manera habitual puede llegar a ayudar a controlar la hipertensión arterial de una persona.

Andrea Fernández Rodríguez

La sociedad actual se enfrenta a numerosos nuevos y no tan nuevos problemas de salud pública. Uno de ellos es el notable incremento en la frecuencia de aparición de los factores de riesgo más importantes de las enfermedades cardiovasculares.

Entre estos marcadores encontramos la presión arterial. Consiste en una medición del impacto ejercido por la sangre contra las arterias una vez es bombeado por el corazón. Hablamos de hipertensión cuando esta medida supera los valores normales que consideran saludables los profesionales sanitarios.

Para hacer frente a la situación, los investigadores no cesan en la búsqueda de nuevos métodos que permitan mantener a raya esos factores de riesgo y prevenir la aparición de patologías más graves como el infarto de miocardio o la trombosis.

Dentro de estas nuevas estrategias encontramos la práctica de Yoga. ¿Puede el Yoga ayudarnos a controlar la hipertensión arterial?

La respuesta de estrés

De primeras uno podría no entender por qué buscar la ayuda del Yoga para mantener el control de una medida física como la presión arterial. Relacionamos las problemáticas médicas con tratamientos farmacológicos o quirúrgicos pero estos están pensados para cuando el problema ya está construido.

Como señalábamos al inicio, la medicina actual intenta prevenir la aparición de enfermedades a través del tratamiento de los factores que inducen su aparición. Pero, ¿cuál es el nexo de unión entre la hipertensión arterial y la práctica de Yoga?

Aunque se postulan varias respuestas, la que suena con más fuerza es la posibilidad de la práctica de Yoga de controlar la respuesta de estrés.

El estrés es un estado muy común para cualquier persona. Su base es totalmente adaptativa, ya que nos permite reaccionar al medio pero, la estructura social actual, hace que este se pueda presentar de forma crónica. La presencia de estrés crónico afecta a nuestro organismo a nivel fisiológico y molecular. Estos cambios que ocasiona a largo plazo, fundamentalmente en nuestros niveles hormonales, dañan el sistema cardiovascular de forma que aumentan los niveles de presión arterial.

el Yoga se engloba dentro de las técnicas de relajaciónel Yoga se engloba dentro de las técnicas de relajación

Entendemos entonces que los investigadores quieran buscar formas de modular ese impacto fisiológico que tiene el estrés sobre el organismo. Frenar ese impacto podría prevenir la aparición de la hipertensión arterial y, en consecuencia, frenar la posible aparición posterior de otras patologías más graves.

¿Qué efectos produce el Yoga en nuestro organismo?

En la psicología de la salud, el Yoga se engloba dentro de las técnicas de relajación. Dentro de estas técnicas encontramos otras más conocidas como la relajación progresiva de Jacobson (que consiste en la tensión y distensión alternativa de diferentes grupos musculares) o la respiración profunda.

Estos procedimientos se clasifican juntos por los efectos fisiológicos y, en consecuencia, psicológicos que comparten. Las técnicas de relajación afectan directamente al sistema nervioso. En concreto, favorecen la dominancia del sistema parasimpático sobre el simpático. De forma sencilla, el sistema nervioso autónomo en su rama simpática se encarga de activarnos y el parasimpático de desactivarnos o relajarnos. Una activación continuada hace que el sistema simpático active más sistemas para mantener una alta respuesta frente a los problemas que nos rodean. Ese funcionamiento continuo hace que se segreguen las hormonas del estrés que, a largo plazo, pueden ser muy dañinas.

Las técnicas de relajación, entre ellas el Yoga, consiguen equilibrar la respuesta de estos dos sistemas. Permitiendo que el parasimpático actúe para controlar y mantener el cuerpo en equilibrio. Entre estos efectos encontramos un incremento de la circulación sanguínea cerebral, aumento del riego periférico, aumento de la amplitud y capacidad inspiratoria, incremento del sistema inmune... y también la disminución de la presión arterial. Además, estas sensaciones de relajación, suelen disminuir nuestras sensaciones de ansiedad, mejorar el sueño y mejorar el desempeño y la concentración cuando es necesario (el sistema descansaría y se volvería a activar con mayor fuerza).

¿Qué diferencia al Yoga del resto de técnicas?

El Yoga es una técnica más completa que otras y, por ello, también más difícil de aprender. Aunque esto de primeras no debería desanimarnos.

Podemos considerar el Yoga una práctica deportiva por el aprendizaje de movimientos que implica. Las asanas o posturas son una gran parte del ejercicio y seguramente la más conocida pero el Yoga no implica solo eso. Es fundamental la respiración y un estado de conciencia que se centre en el momento (muy similar a las prácticas de MindFulness con el que en ocasiones se complementa).

El apoyo social, sobre todo si se comienza una actividad, es una gran fuente de motivación y bienestarEl apoyo social, sobre todo si se comienza una actividad, es una gran fuente de motivación y bienestar

Además de la respuesta de relajación física que induce el Yoga aporta otros beneficios de forma directa. La práctica continuada lleva a la progresión en las diferentes figuras. Esa experiencia de mejora y aprendizaje es muy satisfactoria y fortalecedora de autoestima. La posibilidad de su práctica en grupo también supone una ventaja. El apoyo social, sobre todo si se comienza una actividad, es una gran fuente de motivación y bienestar.

Al encontrarse disponible en muchos centros deportivos y escuelas constituye una buena oportunidad para integrarlo en la rutina. En común que las otras técnicas se lleven a cabo en casa donde las distracciones y la incapacidad de incorporarlo al día a día son más probables.

Dale una oportunidad a la práctica de Yoga

Al moverse dentro del campo de la prevención no es necesario esperar a tener hipertensión para comenzar su práctica. Si es algo que te apetece probar adelante.

Como precaución debemos señalar que aunque, como nos muestra la evidencia científica, el Yoga nos permita controlar la presión arterial no implica que debamos ignorar el consejo médico. En el caso de una hipertensión leve y una buena práctica (de tres o más veces por semana) puede que implique que nuestro facultativo no vea necesario el uso de medicación.

Cuando nos encontramos ante casos de hipertensión ligeramente más severos la farmacología será muy importante. La práctica de Yoga es un buen complemento para este tratamiento ya que permitía evitar picos de tensión que la medicación no puede controlar y, en muchos casos, el empeoramiento de la patología y subsecuentes incrementos en la dosis de fármaco.

Como en la mayoría de problemáticas médicas, un estilo de vida que contemple una buena alimentación y la práctica de actividades beneficiosas son fundamentales.

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