Menú
Qué es el linfoma no Hodgkin

LINFOMAS

Qué es el linfoma no Hodgkin

El 75% de pacientes que desarrollan un linfoma, lo hacen de tipo no Hodgkin. Descubre todo lo que debes saber sobre este tipo de cáncer.

Antonia Torres Gutiérrez

Un linfoma es un tipo de cáncer que se desarrolla en las células blancas del sistema linfático. Al estar presente prácticamente en todas las zonas del cuerpo, los linfomas pueden aparecer en muchas zonas como los diferentes ganglios, la sangre, en diferentes órganos o en la médula ósea.

El linfoma se divide en dos grupos, el linfoma de Hodgkin y el linfoma no Hodgkin. Hoy vamos a tratar este segundo grupo, el del linfoma no Hodgkin, ya que tienen el deshonroso honor de ser un tipo de cáncer muy agresivo y difícil de detectar en su estado inicial.

Qué es el linfoma no Hodgkin

Como ya hemos visto, el linfoma es un cáncer que se origina en el sistema linfático. Este forma parte del sistema inmunitario del cuerpo, el sistema linfático es el encargado de luchar contra las infecciones y algunas enfermedades que atacan al organismo. Además, el sistema linfático tiene la función de hacer que distintos fluidos se distribuyan por todo el cuerpo.

El sistema linfático está compuesto por células, en su gran mayoría linfocitos que son un tipo de glóbulos blancos. Principalmente hay dos tipos de linfocitos:

- Los linfocitos B, que son células encargadas de producir anticuerpos que ayudan a luchar al organismo frente a infecciones.

- Los linfocitos T, que son otras células que ayudan a las células B a producir anticuerpos y combaten directamente frente a las infecciones.

El sistema linfático está compuesto por célulasEl sistema linfático está compuesto por células

Como el tejido linfático se puede encontrar en prácticamente todo el cuerpo, el linfoma no Hodgkin puede desarrollarse en cualquier parte y hacer metástasis en cualquier órgano. Por lo general, el linfoma se origina en los ganglios linfáticos, en el hígado, en la médula ósea o en el bazo.

Aunque lo cierto es, que el linfoma no Hodgkin puede afectar a muchas partes del cuerpo como el estómago, al tiroides, al cerebro, los intestinos, la piel, etc.

El linfoma no Hodgkin puede desarrollarse en tanto en los linfocitos B como en los linfocitos T, aunque en la gran mayoría de los casos las células cancerosas aparecen en los linfocitos B y puede ser de crecimiento rápido o de crecimiento lento.

Tipos de linfoma no Hodgkin (LNH)

Existen muchos tipos de linfoma no Hodgkin, pero están divididos en dos grupos dependiendo de la velocidad a la que crece y de cómo se extiende el cáncer.

- Linfoma no Hodgkin agresivo, de crecimiento rápido. Este tipo de linfoma se desarrolla a mucha velocidad, una vez que se diagnostica al paciente se comienza el tratamiento de forma inmediata. Generalmente el tratamiento que reciben las personas que padecen un linfoma agresivo, se basa en quimioterapia intensiva que a veces se combina además con radioterapia.

Los frentes de actuación deben ser muy potentes, ya que este tipo de cáncer se desarrolla con mucha rapidez. El linfoma no Hodgkin de crecimiento rápido puede curarse en muchas de sus formas, aunque por desgracia la tasa de mortalidad es muy alta.

El problema reside en que es muy difícil diagnosticar el cáncer en su estadio inicial, hasta que no aparecen los primeros síntomas. Cuando estos aparecen, es posible que el linfoma se haya diseminado indiscriminadamente.

- Linfoma no Hodgkin indolente, de crecimiento lento. En este caso, cuando se detecta el linfoma en el paciente, es posible que no necesite comenzar con el tratamiento desde el primer momento. Se inicia un proceso de supervisión, los especialistas mantienen una vigilancia exhaustiva del proceso del cambio de la enfermedad, cuando se observa que aparecen los síntomas o la enfermedad va cambiando, es el momento de comenzar con el tratamiento. Este proceso de supervisión del estado inicial del linfoma no Hodgkin se llama espera vigilante.

En la actualidad, existen tratamientos que resultan muy efectivos para la cura de linfomas de tipo indolente en cualquiera de sus estadios. El problema es, que el linfoma puede volver a aparecer pasado un tiempo. Si te encuentras en esta situación y has superado un linfoma no Hodgkin de crecimiento lento, no dejes de observarte y mantener cierta precaución, en cuanto notes algo distinto en ti, o aparezca cualquiera de los síntomas, acude a tu especialista urgentemente.

Factores de riesgo

Aun no se ha descubierto el motivo por el que las células del sistema linfático pueden mutar y convertirse en cancerosas, pero si que se han observado una serie de factores que pueden aumentar las posibilidades de desarrollar un linfoma. Conocerlas es importante para luchar contra la enfermedad desde la prevención:

- La edad, las personas mayores de 60 años tienen mayor probabilidad de desarrollar un linfoma, especialmente los hombres frente a las mujeres.

- Bacterias, algunas infecciones bacterianas pueden causar el desarrollo de las células cancerosas, como la infección por la bacteria Helicobacter Pylori.

- Exposición a productos químicos, como los insecticidas, los pesticidas o los herbicidas.

- Personas con enfermedades autoinmunes, como enfermos de VIH

- Personas que han sufrido un trasplante de órganos

Síntomas generales del linfoma no Hodgkin

Existe una serie de síntomas que son comunes entre la mayoría de las personas que padecen un linfoma, aunque no todos los tipos de linfoma se presentan de la misma forma. Todos los pacientes no presentan todos estos síntomas, todo depende de donde se encuentre el cáncer y de los órganos que se encuentren afectados.

Existe una serie de síntomas que son comunes entre la mayoría de las personas que padecen un linfomaExiste una serie de síntomas que son comunes entre la mayoría de las personas que padecen un linfoma

Los síntomas más generales son:

- La inflamación de los ganglios linfáticos, la persona afectada observa una masa o un bulto en cuello, en las axilas, en la ingle o en la zona abdominal.

- Una inflamación evidente del hígado o del bazo, que se puede notar al tacto

- Episodios de fiebre sin un motivo aparente

- Una pérdida de peso significativa, sin una justificación

- Escalofríos, una sudoración excesiva principalmente en la noche, llegando incluso a empapar la ropa y la cama

- Cansancio y fatiga constante

También es posible encontrarse con otro tipo de síntomas, que van más asociados a la ubicación del tumor, por ejemplo:

- Inflamación del abdomen o dolor de espalda o de abdomen, son síntomas de pacientes que tienen un tumor abdominal.

- Los problemas respiratorios, constantes episodios de tos o dolor en el pecho, son síntomas asociados a pacientes de un tumor en el tórax.

Que notes alguno de estos síntomas, no quiere decir que padezcas un linfoma. Estos son los síntomas que se observan en los pacientes de este tipo de cáncer, pero cualquiera de ellos puede estar asociado a otras enfermedades. Lo importante es que acudas a tu médico y lo consultes lo antes posible.

El diagnóstico precoz es fundamental para poder tratar cualquier enfermedad, especialmente si hablamos de una enfermedad tan devastadora como es el cáncer.

Artículos recomendados