Menú
Qué es la ictiosis o piel de pescado

ICTIOSIS

Qué es la ictiosis o piel de pescado

La icitosis o piel de pescado son problemas en la piel que hace que parezca que se tiene una piel escamosa.

Mercedes Benito Alfonso

Qué es la ictiosis o piel de pescado

La ictiosis o piel de pescado es una de los problemas dermatológicos más comunes. La ictiosis o piel de pescado engloba una serie de enfermedades o problemas en la piel cuya característica común es el aspecto escamoso que presenta la dermis de la persona afectada.

La capa superficial de la piel presenta una descamación excesiva debido a las alteraciones en las fases normales de regeneración. Por ello, estas personas, en vez de tener una dermis homogénea, su piel presenta el aspecto de estar formada por escamas de pez. Esta piel puede ser extremadamente frágil y desprenderse al tacto o presentar grandes extensiones de escamas distanciadas por profundas fisuras. La importancia de esta afectación no es sólo a nivel estético, pues desencadenas otros problemas dermatológicos relevantes como dificultad en los movimientos, picor, grietas y formación de fisuras...

Conoce qué es la ictiosis

Ictiosis viene de la palabra griega ichtys que significa pez, por eso se conoce como piel de pescado. Y se usa para hablar de un conjunto de enfermedades dermatológicas, en las que la piel asemeja a las escamas de un pez. Esta afección provoca un acumulo de células cutáneas secas y muertas, que forman parches en la piel, y que son producto de la descamación intensa que caracteriza esta enfermedad. En la mayoría de los casos se ven afectadas zonas pequeñas, específicas y delimitas del cuerpo. En casos más graves, las partes susceptibles pueden cubrir zonas más amplias como abdomen, espalda, brazos y piernas, o áreas más delicadas como ojos y labios.

La ictiosis también es conocida como piel de pescadoLa ictiosis también es conocida como piel de pescado

La piel está en un continuo estado de regeneración, sus células maduran y se regeneran de manera invisible, fase de descamación. En las personas ictiósicas, esta fase está alterada, produciéndose una descamación desorganizada o superior a la normal. Lo que no permite la correcta regeneración celular de la dermis, en cualquier caso la consecuencia es una superficie superficial de la piel anormal con la presencia de escamas e hiperqueratosis (engrosmiento).

El principal síntoma: la descamación

Como hemos mencionado, el principal síntoma de este problema dermatológico es la descamación de la piel en las distintas zonas del cuerpo, generalmente: extremidades, tronco, cara y cuello. También pueden verse afectadas las palmas de las manos, plantas de los pies, cuero cabelludo y párpados.

Las áreas afectadas presentan escamas de color marrón, gris o blanco dependiendo del tipo de ictiosis. Como consecuencia de esta descamación la piel presenta picazón, sequedad extrema, dolor, fisuras, grietas, enrojecimiento y engrosamiento. En las formas más graves, puede aparecer ectropion y eclabion, párpados y labios evertidos respectivamente. Si el problemas se cronifica puede desencadenar cicatrices e infecciones, así como otros problemas en la piel.

No existe un solo tipo de ictiosis

Existen distintos tipos de ictiosis o piel de pescado, siendo la ictiosis vulgar, la más común. En la mayoría de los casos se trata de un trastorno genético. Los distintos tipos se clasifican en función de sus manifestaciones y síntomas:

Ictiosis vulgar

Es la más frecuente, también conocida como ictiosis común. Se trata de un trastorno genético. Alguno de los progenitores son los portadores de las variaciones genéticas que desencadenan este problema de la piel, y la transmiten a su hijo. El inicio de la enfermedad es casi siempre en la infancia, al nacer o en los primeros años de vida. En estas personas las escamas, presentan un color blanquecino y fino. Las zonas más afectadas son el tronco y las extremidades inferiores.

Suele respetar la cara y el cuello. Los episodios suelen empeorar en los meses de invierno, y en los climas secos y fríos. En ocasiones, la edad adulta supone un descenso considerable de la incidencia de la enfermedad, volviendo de nuevo a aparecer en la vejez.

Hiperqueratosis eidermolítica o Eritrodermia ictiosiforme ampollosa

En este caso el componente genético no es tan fuerte, pues en ocasiones aparece en personas sin antecedentes familiares. Los síntomas aparecen desde el nacimiento apareciendo ampollas en zonas de enrojecimiento o golpes. Estas erosiones y ampollas desaparecen con el tiempo, aunque el aspecto de piel roja, denominada eritrodermia, persiste.

Ictiosis laminar

Es una afección más rara y grave que las anteriores. En el momento del nacimiento el bebé presenta una capa dermatológica translúcida que se desprende antes de los 15 días, dejando una piel roja (eritema), cuyo grado de enrojecimiento varía a lo largo de la vida. Posteriormente comienza el desarrollo de grandes escamas en forma de láminas. Las de mayor tamaño aparecen en las extremidades, aunque también afecta al cuero cabelludo y a los párpados en los casos más graves. Además de alterar la función de las glándulas del control del sudor.

Eritridermia ictiosiforme congénita no ampollosa

Es muy similar a la laminar, pero sin la afectación del cuero cabelludo.

Ligada al cromosoma X

En este caso la madre es portadora de la enfermedad, pero sólo afecta a los hijos varones. El comienzo de los primeros síntomas de descamación coincide con el primer mes de vida. Es más grave que la ictiosis vulgar, y a diferencia de ésta, las escamas presentan un color marronáceo y son de mayor tamaño. Las áreas afectadas son: tronco, cara, cuello, y zonas de flexura. Igual que en el caso anterior, el verano y los climas húmedos mejoran los síntomas.

Ictiosis adquirida

Desarrollar ictiosis de adulto suele relacionarse como consecuencia de otras enfermedades como la enfermedad de Hodgkin, neoplasias malignas o asociadas a determinados fármacos.

Cómo tratar las pieles ictiósicas

El tratamiento y las recomendaciones para las personas que sufren piel de pescado, está encaminado a aliviar o eliminar los síntomas, pues no existe la curación como tal. No obstante seguir una serie de cuidados, especialmente en temas de hidratación de la piel ictiósica, así como tratamientos con productos específicos, pueden lograr la desaparición de los molestos síntomas relacionados con estos problemas en la piel y prevenir las posibles complicaciones.

Se necesita hidratar y lubricar la pielSe necesita hidratar y lubricar la piel

Los tres pilares fundamentales son: hidratación, lubricación y queratolisis o retirada de las escamas. Este tipo de piel se caracteriza por su pérdida de la función de barrera, a pesar de que en ocasiones presente un aspecto engrosado en las zonas afectadas, y por tanto, existe un aumento de la pérdida de agua. De ahí la relevancia de mantener una buena hidratación cuando se presentan estos problemas en la piel. Para ello, se recomienda hacer uso de aceites de baño o la aplicación de lubricantes antes de secar la piel.

En el mercado encontramos distintos productos como lociones, cremas, ungüentos, aceites o vaselinas, sólo hay que elegir la que mejor se adapte a las necesidades de la piel afectada, pues no todas las pieles reaccionan de la misma manera. Los productos con urea son una buena opción, gracias a su capacidad para retener el agua.

Añadir aceites de baño o lubricantes antes de proceder a secar la piel favorece la hidratación y el ablandamiento de las escamas. Cuando se apliquen cremas o lociones, se deben dejar penetrar en la piel alrededor de 10 minutos, y posteriormente retirar el exceso con toques suaves, sin aplicar un exceso de presión sobre la piel, que sería contraproducente.

También es útil el uso de productos que ayuden a potenciar la elasticidad de la piel como la vaselina, el aceite mineral, ureas o ácidos alfa- hidróxidos como el ácido salicílico. Los productos con vitamina D pueden ser eficaces pero en algunas personas causan irritación. Si usamos jabones, éstos han de tener propiedades humectantes y no tener perfumes ni colorantes.

Artículos recomendados