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7 razones por las que podemos tener incontinencia urinaria

INCONTINENCIA URINARIA

7 razones por las que podemos tener incontinencia urinaria

La incontinencia urinaria causa mucha angustia a la persona que la padece, os contamos la posibles causas.

Mercedes Benito Alfonso

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de la orina. Puede manifestarse a cualquier edad y en ambos sexos, aunque es más común en el sexo femenino. La persona afectada puede sufrir una incontinencia discreta que sea bien tolerada, o tan intensa que requiera el uso de dispositivos de ayuda, tales como compresas o empapadores.

Este tipo de problema médico repercute en la vida social de la persona afectada que teme ser descubierto por el olor de su orina, lo que desencadena estrés, ansiedad y/o depresión. Es un falso mito relacionar la incontinencia como consecuencia "normal del envejecimiento", pues en realidad, se trata de un problema causado por un trastorno médico o funcional. Conozcamos algunas de las razones por las que las personas pueden sufrir incontinencia urinaria.

Aunque hay más riesgo de tener incontinencia tras la menopausia, no es un fenómeno natural de la edadAunque hay más riesgo de tener incontinencia tras la menopausia, no es un fenómeno natural de la edad

La incontinencia y sus problemas

Como decíamos antes, se denomina incontinencia urinaria a la pérdida involuntaria de orina. Ocurre con mayor frecuencia en personas mayores, y es más común en mujeres. Sin embargo, cualquier persona puede padecerla ya sea de manera aguda, persistente o crónica, sin importar edad o sexo. La Asociación Española de Urología calcula que en España afecta a tres millones de mujeres y a más de un millón de hombres.

Este trastorno desencadena la pérdida del control de la vejiga y sus síntomas pueden variar desde pequeños escapes de orina hasta una incontinencia total. Las personas afectadas aseguran que esta patología no sólo repercute en su vida social y laboral, sino que también les perjudica a nivel psicológico. El 64% de las personas con incontinencia aseguran que sienten vergüenza al hablar su problema y miedo a sufrir "escapes" repentinos en público. Por ello, es común que se vea afectada la autoestima y que estas personas tiendan a aislarse. Los expertos aseguran que en muchos casos puede aparecer estrés, ansiedad o depresión. Pero la incontinencia urinaria desencadena también problemas de salud física como: infecciones, sepsis urinarias, maceración y molestias cutáneas, entre otras.

¿Cómo sabe nuestro cuerpo que debe vaciar la vejiga?

Cuando la vejiga se encuentra medio llena, los nervios envían una señal al cerebro para que sepa que tiene que expulsarla. La orina sale a través de la uretra, que se ha mantenido cerrada por la fuerza de los músculos del esfínter. El músculo del esfínter interior se abre cuando la vejiga esté llena, pero el exterior se contraer de forma voluntaria, de manera, que es la persona la que puede controlar la salida o no de la orina. Por otro lado, existen los denominados músculos del suelo pélvico, situados bajo la vejiga y alrededor de la uretra, que son los encargados del control correcto de la vejiga. El Observatorio Nacional de Incontinencia calcula que una de cada cuatro mujeres y uno de cada ocho hombres experimentarán una interrupción de este proceso de eliminación de orina en algún momento de su vida.

Principales situaciones que pueden desencadenar incontinencia urinaria

Estas son alguna de las causas médicas, condiciones fisiológicas o situaciones personales, pueden llevar a sufrir incontinencia urinaria.

1. Maternidad

Los cambios producidos en el cuerpo de la mujer, tanto a nivel físico como hormonal, durante el embarazo y el parto, pueden desencadenar incontinencia urinaria. Esto es debido a una combinación de los cambios hormonales, la presión constante que ejerce el útero sobre la vejiga y los esfuerzos realizados durante el parto, que acaba derivando en un debilitamiento de los músculos de suelo pélvico. Las pérdidas de orina pueden comenzar durante el embarazo y continuar tiempo después. Esta condición suele ser temporal y muchas madres han experimentado mejoría realizando ejercicios de fortalecimiento de los músculos pélvicos.

2. Menopausia

Al igual que el embarazo, esta etapa de la mujer se caracteriza por cambios hormonales y físicos. En este caso, la disminución de la cantidad de estrógenos afecta a los músculos abdominales, lo que puede provocar un cambio en al posición de la vejiga, de modo que se reduce la eficacia de los músculos encargados de mantenerla cerrada.

3. Enfermedades neurológicas

Las enfermedades que afectan a nuestras capacidades neurológicas, como Parkinson, Alzheimer, espina bífida, esclerosis múltiple o los daños cerebrales, pueden originar incontinencia, pues se ve afectada la comunicación entre nuestro cerebro y la vejiga. De modo que la persona es incapaz de controlar la vejiga o de vaciarla por completo.

4. Sobrepeso

Un exceso de peso, especialmente en casos de sobrepeso, supone para nuestros músculos abdominales y pélvicos una mayor presión, que puede provocar pérdidas de orina, más o menos llamativas.

Algunos medicamentos pueden provocar incontinencia urinariaAlgunos medicamentos pueden provocar incontinencia urinaria

5. Problemas médicos

Algunas enfermedades médicas pueden provocar la aparición de incontinencia ya sea de forma aguda mientras dura el problema médico o de manera permanente como consecuencia de ella. Algunas de ellas son, por ejemplo, el infarto cerebral, la demencia, la diabetes, la hospitalización o la inmovilización prolongada, el síndrome confusional agudo, enfermedades que aumentan el ritmo de diuresis como hiperglucemia o hipercalcemia...

La incontinencia puede aparecer como resultado de los daños o las interferencias en los canales nerviosos, lo que impide la comunicación de las señales adecuadas entre cerebro y vejiga, como en el infarto cerebral o en la diabetes. En el caso de la demencia o del síndrome confesional agudo, el origen está en un error al registrar estas señales. En cualquier caso, esta mala comunicación deriva en el desarrollo de una vejiga hiperactiva, que siente necesidad de orinar con mucha frecuencia, o de una vejiga hipoactiva, que presenta un vaciado inadecuado, y con ello se producen pérdidas de orina.

6. Infecciones de orina recurrentes

Personas que sufren infecciones de orina de manera recurrente, éstas pueden ocasionar una hipersensibilidad en su vejiga. De este modo, la vejiga que aún no está llena por completo, envía incorrectamente señales de urgencia para orinar.

7. Medicamentos y otras sustancias

La incontinencia urinaria puede aparecer como un efecto secundario de ciertos medicamentos y del consumo de ciertas sustancias, que son diuréticas y estimulan la orina o afectan a los músculos o nervios de la vejiga. Algunos de estos casos son:

- Los medicamentos antihipertensivos pueden incidir sobre los músculos de los esfínteres haciendo que se contraigan o relajen más de lo debido. Los antigripales y anticatarrales pueden tener el mismo efecto.

- Los hipnóticos o inductores del sueño, pueden ocasionar una insensibilización de los nervios de la vejiga, y con ello interferir en el envío de las señales nerviosas al cerebro de que la vejiga está llena. Sin esta señal y la necesidad de orinar desaparece y como consecuencia, la vejiga se rebosa, y aparece incontinencia por rebosamiento.

- Los diuréticos, son medicamentos que nos hacen orinar más, como consecuencia la vejiga se llena más rápido de lo habitual y puede ocasionar la salida involuntaria de orina.

- Las bebidas que contienen cafeína, y algunos alimentos como el chocolate también pueden ocasionar problemas de control de la vejiga. Al igual, que el alcohol, que tiene efecto diurético y depresor sobre el cerebro, impidiendo que se comunique adecuadamente con la vejiga.

Si la aparición de la incontinencia coincide con el inicio o cambio de una medicación determinada, consulta con tu médico. A veces es posible reducir la dosis o cambiar la toma de algunos medicamentos sin que su eficacia se vea alterada.

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