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Si te duele, no hagas ejercicio

EJERCICIO

Si te duele, no hagas ejercicio

Si cuando haces ejercicio sientes dolor, tendrás que parar en seco y no continuar con lo que estás haciendo... ¡deberás ir a tu médico si no te pasa el malestar!

Mª José Roldán Prieto Mª José Roldán Prieto Psicopedadoga experta en aprendizaje y salud

Si tienes una parte del cuerpo lesionada, puedes practicar ejercicio con otra parte del cuerpo. Por ejemplo, si tienes la rodilla lesionada pero no te duele demasiado, puedes hacer ejercicio con la parte superior del cuerpo. Pero, si te das cuenta que a pesar de tener esto presente, cuando estás haciendo ejercicio no te sientes bien a causa de la lesión o el dolor aumenta, tendrás que parar de hacer ejercicio y hablar con tu médico lo antes posible.

Si te duele, para

Resiste la la tentación de volver a tu rutina normal, incluso si te sientes mejor. Tendrás que parar si sientes dolor en la parte lesionada de tu cuerpo o en algún lugar nuevo, incluso si ocurre cuando estás haciendo los ejercicios recomendados por tu médico o fisioterapeuta. Si el dolor continúa o comienza mientras estás en un entrenamiento modificado, puedes abordarlo simplemente pasando a un ejercicio diferente. Sin embargo, en algunos casos, puede ser mejor parar, especialmente si la lesión dificulta el movimiento correcto del ejercicio.

Si no haces los ejercicios de forma correcta, además de que puedes hacer el ejercicio incorrectamente, también estarás en riesgo de tener más lesiones.

Saltarte un entrenamiento para dejar que tu cuerpo se cure de una lesión puede ser frustranteSaltarte un entrenamiento para dejar que tu cuerpo se cure de una lesión puede ser frustrante

Tienes que recuperarte

Saltarte un entrenamiento para dejar que tu cuerpo se cure de una lesión puede ser frustrante, pero seguir adelante puede prolongar una recuperación completa y empeorar su lesión... Por lo que aunque te sientas frustrado al principio, puede ser la mejor opción. Tendrás que hacer caso a las recomendaciones de tu médico y descansar realmente, escucha a tu cuerpo que es el que te indica qué debes hacer...

Algunos consejos que puedes seguir son:

  • Descansa. Deja de hacer lo que estabas haciendo cuando comenzó el dolor.
  • Hielo. Aplicar una bolsa de hielo durante 15 a 20 minutos. Dale al área lesionada suficiente tiempo para calentarse entre las sesiones de tratamiento.
  • Compresión. Envuelva el área con una venda elástica para ayudar a reducir la hinchazón.
  • Elevación. Usa una almohada, otomana o taburete para mantener el área lesionada elevada.

Algunas lesiones pueden ser soportadas usando un vendaje o férula. Es importante que cualquier dispositivo de soporte que uses se ajuste adecuadamente. Pide recomendaciones a tu médico, fisioterapeuta o entrenador. Cuando vuelvas a hacer ejercicio, es posible que tengas que volver a marcar la intensidad o la frecuencia de tu rutina habitual de forma progresiva para que tu cuerpo tenga tiempo suficiente para recuperarse entre las sesiones.

Prevenir futuras lesiones

Tomarte un tiempo para evaluar tu rutina e identificar por qué ocurrió la lesión te ayudará a prevenir lesiones futuras. Hazte estas preguntas y haz las modificaciones que consideres necesarias. Un entrenador personal puede ayudarte a reflexionar:

  • ¿Habías calentado lo suficiente?
  • ¿Te has forzado demasiado?
  • ¿Estabas en mala forma?
Es posible que estés prestando demasiado atención a un área determinada de tu cuerpoEs posible que estés prestando demasiado atención a un área determinada de tu cuerpo

Tendrás que pensar qué tipo de ejercicios estabas haciendo por si son demasiado para ti en estos momentos. Es posible que estés prestando demasiado atención a un área determinada de tu cuerpo. Lo mejor es entrenar de manera equitativa con el resto de partes de tu cuerpo. Tu rutina de ejercicios tendrá que estar equilibrada y tener en cuenta todo tu cuerpo. Asegúrate de rotar a través de varias formas de ejercicio que fortalecen diferentes áreas. Si bien nunca se desea una lesión, puedes recordar estas lecciones:

  • Mantén la flexibilidad y el equilibrio. Los músculos tensos causan desequilibrios que pueden provocar lesiones. Por ejemplo, si tu cuadríceps es más fuerte que sus isquiotibiales, corre el riesgo de forzarte o lesionarte los isquiotibiales si no tienes en cuenta esto.

  • Evita el entrenamiento excesivo. Cuando tus músculos están cansados, no pueden soportar y proteger los ligamentos y tendones. Los músculos débiles pueden conducir a lesiones por por exceso de entrenamiento . Date un descanso regular y varios días de recuperación.

  • Fortalece todo tu cuerpo. Es importante que incorpores entrenamiento con pesas de manera regular en tu rutina semanal. El fortalecimiento de todos los grupos musculares reduce los desequilibrios que hacen que otros músculos se compensen en exceso.

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