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Reflujo infantil y silibancias: qué tienes que saber

SALUD DE LOS NIÑOS

Reflujo infantil y silibancias: qué tienes que saber

Es muy importante tener información sobre el reflujo infantil y silibancias para saber cómo actuar en cada caso.

Mª José Roldán Prieto Mª José Roldán Prieto Psicopedadoga experta en aprendizaje y salud

La salud infantil es un tema delicado ya que los niños requieren de los cuidados de sus padres para poder estar sanos y acudir al médico lo antes posible cuando las cosas no marchan muy bien. El reflujo gastroesofágico ocurre en más de la mitad de los bebés durante los primeros meses. Pequeñas cantidades de alimentos se filtran hacia el esófago desde el estómago y causan que el bebé escupa. 

El reflujo persistente con vómitos puede causar complicaciones. Es posible que surjan dificultades respiratorias secundarias si los vómitos frecuentes permiten que el contenido del estómago ingrese a las vías respiratorias del pequeño. Los síntomas severos requieren atención médica urgente.

El reflujo persistente con vómitos puede causar complicacionesEl reflujo persistente con vómitos puede causar complicaciones

Reflujo definido

Un anillo muscular entre el esófago y el estómago se relaja para permitir la ingesta de alimentos, luego se cierra herméticamente. Este pequeño músculo apretado, o esfínter, mantiene el contenido del estómago contenido. En los bebés, es posible que el esfínter no haya madurado aún, lo que permite que los contenidos de los alimentos regresen al esófago. Ocurre con mayor frecuencia después de la alimentación, pero puede ocurrir cuando el bebé llora, ríe mucho, tose o se tensa.

Sibilancias

La respiración sibilante es el sonido que se produce cuando el aire es forzado a través de los bronquios inflamados durante la respiración. El resultado es un silbido agudo. Los pasajes de aire inflamados y estrechados de los bebés pueden ser causados por infecciones, asma, alergias, humo y enfermedad de reflujo gastroesofágico.

Reflujo y sibilancias

Los síntomas del reflujo infantil pueden ser complicados. El bebé puede toser y escupir a menudo, jadear durante la respiración o mostrar irritabilidad persistente. Muchos de los síntomas aparecen con mayor frecuencia después de la alimentación. 

Se propone que las sibilancias debidas al reflujo sean causadas por microaspiración del contenido gástrico en los pulmones o espasmos causados por un reflejo de esófago-tráquea. 

Tratamiento

Después del diagnóstico adecuado por parte de los profesionales médicos, el reflujo ácido infantil con sibilancias puede tratarse de forma natural o con medicamentos. Si el bebé sigue aumentando de peso y los episodios de irritabilidad son intermitentes, es probable que las condiciones se resuelvan a medida que su bebé crezca. 

La alimentación y eructos más frecuentes ayudan al reflujo, así como a espesar la leche con cereal y mantener al bebé en posición vertical durante 30 minutos después de la alimentación. Si el bebé se siente incómodo continuamente, se pueden recetar medicamentos que deberá recetar el pediatra. En raras ocasiones puede ser necesaria una intervención quirúrgica.

El reflujo infantil no tratado con sibilancias puede provocar ciertas complicacionesEl reflujo infantil no tratado con sibilancias puede provocar ciertas complicaciones

Complicaciones

El reflujo infantil no tratado con sibilancias puede provocar ciertas complicaciones. Si el bebé inhala durante los vómitos, el contenido del estómago inhalado en los pulmones puede causar neumonía. La irritación constante y la hinchazón del esófago pueden causar cicatrices, que estrechan el esófago, lo que dificulta la alimentación. Al usar medicamentos, algunos efectos secundarios pueden aparecer y se deberá comentar al pediatra para evitar complicaciones. Los medicamentos deben ser vigilados de cerca por un gastroenterólogo para ver que todo marcha bien.

En cualquier caso, si notas que tu bebé está teniendo problemas al respirar o vomita demasiado a menudo, entonces tendrás que acudir a tu médico para saber cuál es la causa subyacente que le está provocando ese malestar. Recuerda que los bebés no pueden decirte lo que le pasa por lo que tendrás que estar atento/a a los síntomas y a su estado anímico. Si le notas demasiado apático, no quiere comer o se encuentra mal, entonces acude a la sala de urgencias. Los bebés tienen una salud muy delicada debido a la inmadurez de su sistema inmune por lo que, ante cualquier duda es necesario acudir rápidamente a un profesional para que pueda valorar el estado de salud del pequeño y buscar las soluciones y el tratamiento adecuado en cada caso concreto.

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