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Cómo se sobrevive a un coma inducido

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Cómo se sobrevive a un coma inducido

Descubre cómo es posible sobrevivir a un coma inducido, por qué se realiza y cuáles pueden ser los efectos secundarios.

Blanca de la Merced Vega Rodríguez

Seguro que alguna vez habremos oído eso de que alguien está en coma inducido, pero ¿sabemos realmente qué es? Se denomina, comúnmente, coma inducido al procedimiento médico por el que se somete a un paciente a un estado de reducción del nivel de la conciencia. De este modo, el paciente es incapaz de interactuar adecuadamente con el medio externo. Es un proceso de sedación con el que se busca proteger el cerebro tras una lesión grave o enfermedad en el cerebro, mediante este mecanismo se consigue reducir el consumo de oxígeno y energía, de manera que el cerebro se pone a "dormir" para que éste pueda recuperarse mientras se monitorea su actividad.

Se suele pensar que cuando un paciente entra en un coma inducido su cerebro se "desconecta" o "apaga", en realidad, el cerebro jamás se detiene. Puesto que, este órgano lleva a cabo otras funciones vitales además de la conciencia, como es controlar la frecuencia respiratoria, temperatura corporal, entre otras. La conciencia es tan solo una de las múltples funciones que este órgano es capaz de llevar a cabo. Al paciente en ningún momento se le desconecta de su cerebro, puesto que si realmente esto fuera así, el paciente fallecería en el acto.

Aunque popularmente conocemos este estado como coma inducido, es preferible denominarlo sedación farmacológica. No hay que confundir este tipo de coma, que es controlado e inducido por médicos, por el coma en el que puede entrar cualquier persona sin necesidad de fármacos, éste segundo es mucho más grave.

En este estado, se reduce el dolor del pacienteEn este estado, se reduce el dolor del paciente

Por lo general, la comunidad médica decide aplicar el coma inducido cuando hay un alto riesgo de que se desarrolle una lesión secundaria en el cerebro debido a un aumento en los niveles de presión del cráneo producido por una fuerte lesión o una enfermedad. Normalmente, cuando nos golpeamos la zona afectada se hincha, esta es una respuesta natural en la que el organismo busca reparar el golpe. Sin embargo, que el cerebro se hinche no es una buena señal. Si la lesión existente en el cerebro hace que éste comience a hincharse, puede producirse graves lesiones secundarias.

Mediante la sedación farmacológica los expertos consiguen reducir el flujo de sangre y la actividad cerebral, lo que lleva a que los vasos sanguíneos que se encuentran en esta zona se contraigan y se baje la hinchazón, evitando así un mal mayor.

Con esta técnica los especialistas mantienen al paciente profundamente sedado, y así se consigue tiempo para que el cuerpo pueda lograr recuperarse. Al necesitar menos sangre, oxígeno y glucosa, el órgano puede revitalizarse poco a poco siguiendo en un estado en el que se está "dormido". Es importante destacar que, en este estado, se reduce el dolor del paciente, además de facilitar la aplicación de otros tratamientos para mantener las constantes vitales del mismo.

El problema de poner en práctica esta técnica es la cantidad de efectos secundarios y secuelas neurológicas que puede dejar en el paciente. Por eso, solo se aplica cuando es estrictamente necesario, dicho de otro modo, cuando la lesión cerebral es bastante grave.

Lo normal, según expertos, es que el paciente despierte en unas semanas. Pero esto también depende directamente del estado, la edad y la patología que llevó al paciente a estar inducido en un coma. Se sabe que cuanto más tiempo se pase en un estado de sedación farmacológica, más posibilidades habrá de tener secuelas complicadas.

Existen ciertos factores que pueden llevar a que el paciente tarde más en despertar, algunos de ellos son; la edad del paciente, si éste es mayor habrá más posibilidades de que el paciente tarde en despertarse. Así como también, si el paciente cuenta con más enfermedades o sufre de insuficiencia renal.

Sobrevivir al coma inducido

Se puede sobrevivir a un coma inducido.Si bien es cierto que el proceso por el que tiene que pasar hasta despertar es difícil, pues existen una serie de riesgos que el paciente puede llegar a sufrir estando en coma inducido. Lo más frecuente es que el paciente presente pérdida de fuerza, es decir, que la capacidad de mover sus extremidades se vea mitigada, esto se debe a que el paciente ha estado durante mucho tiempo en una misma posición sin moverse, por lo que es normal que al principio los músculos se encuentren agarrotados. Suele ser habitual que el paciente presente costras o postillas, esto se debe a la reducción de movilidad del cuerpo.

Las secuelas a nivel cognitivo también suelen ser habituales, estas se suelen dar en pacientes que han permanecido mucho tiempo en estado de sedación. El deterioro de la memoria o la dificultad con el lenguaje, son uno de los efectos secundarios más habituales de practicar un coma inducido.

Más complicado, pero también están dentro de las secuelas producidas por la sedación farmacológica, pueden ser la formación de coágulos o el desarrollo de una infección pulmonar. Por otro lado, se puede correr peligro si no se manejan correctamente los fármacos y sus dosis, porque pueden bajar la presión y el nivel respiratorio.

Existe una posibilidad mayor de despertar de un coma inducido si no han trascurrido más de dos semanasExiste una posibilidad mayor de despertar de un coma inducido si no han trascurrido más de dos semanas

Es importante destacar que el paciente esta inconsciente, por lo que se logra reducir la sensación de dolor producido por la lesión. Cuando escuchamos que alguien ha entrado en coma, lo primero que preguntamos es cuántas probabilidades hay que despierte, tenemos que saber que las posibilidades que hay de que una persona despierte de una sedación farmacológica son mayores que cuando una persona ha entrado en coma sin medicamentos de por medio. Esto se debe a que en el primer caso, el paciente es inducido al coma de manera artificial, es decir, los médicos son los encargados de proseguir con el mecanismo y poder despertarlo si ven la posibilidad.

Existe una posibilidad mayor de despertar de un coma inducido si no han trascurrido más de dos semanas, en ese caso las probabilidades de que el paciente se recupere tanto a nivel físico como mental es del 100%. El problema surge cuando el paciente pasa más de un mes en coma inducido, entonces las probabilidades se reducen a menos del 20%. En los casos en el que el paciente está más de cuatro meses en coma inducido, los expertos señalan a que seguramente el paciente presente graves secuelas.

El proceso de despertar que sufre una persona que ha estado en coma durante mucho tiempo no es nada fácil, puesto que su interacción con el medio no es inmediata. Los familiares deben conocer que en esta etapa se pueden presentar una serie de dificultades en las que el paciente aún no sabrá gestionar de forma adecuada.

Es importante saber que el "despertar" es un proceso lento en el que hay que trabajar mucho, tanto por parte de los profesionales como de los propios pacientes.

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