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Riesgos y prevención de la Esclerosis Múltiple

ESCLEROSIS MÚLTIPLE

Riesgos y prevención de la Esclerosis Múltiple

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad que aún se debe investigar mucho más para poder tratarla bien en las personas afectadas.

Mª José Roldán Prieto Mª José Roldán Prieto Psicopedadoga experta en aprendizaje y salud

Con respecto a la causa de la Esclerosis Múltiple (EM), hasta ahora se han estudiado muchas teorías diferentes (naturaleza y nutrición), pero los científicos aún no han identificado una sola causa. En la EM, las reacciones inmunes causadas por las propias células inmunes de una persona provocan daños en el sistema nervioso, pero no se sabe qué desencadena repetidamente estas reacciones. 

Si bien hasta ahora se han estudiado muchas causas y teorías diferentes, todavía no se ha encontrado una sola causa o un factor de riesgo. En cambio, se ve a la EM como una tormenta perfecta en la que muchos factores ambientales afectan a las personas que son genéticamente propensas a las enfermedades autoinmunes. También está claro que debido a que la EM se comporta de manera diferente de un paciente a otro, los factores desencadenantes y perpetuadores que conducen a la enfermedad también pueden ser diferentes de una persona a otra.

Genética

La esclerosis múltiple no es una enfermedad genética típica con fuertes patrones hereditarios. Solo el 20% de las personas afectadas por la EM tienen antecedentes familiares positivos. El riesgo de desarrollar EM en la población general es de aproximadamente 0'13%. Este riesgo aumenta de 2 a 3% en los familiares de primer grado, y es ligeramente mayor para los hermanos que para los padres y los niños. Los gemelos idénticos tienen una tasa de riesgo del 30%.

Si bien los estudios genéticos no lograron identificar un gen candidato responsable de la EM, los estudios identificaron múltiples variaciones pequeñas en el genoma que podrían, después de las interacciones con el medio ambiente y entre sí, predisponer a las personas a desarrollar EM. No es sorprendente que algunas de estas variaciones se hayan relacionado previamente con otras enfermedades autoinmunes, como la enfermedad de la tiroides.

A medida que continúa la investigación genética en la EM, se espera encontrar más variaciones que puedan explicar el riesgo de desarrollar EM, así como las diferentes severidades de la enfermedad y las respuestas a los tratamientos. Hasta el día de hoy, sin embargo, no existe una prueba genética disponible para predecir el riesgo de EM.

Se han estudiado múltiples factores ambientales como causas de EMSe han estudiado múltiples factores ambientales como causas de EM

Factores medioambientales

Se han estudiado múltiples factores ambientales como causas de EM, pero de manera similar a los factores genéticos, no hemos identificado un solo factor responsable de desencadenar la cascada autoinmune. Entre muchos posibles factores causales, los siguientes han mostrado la asociación más fuerte con el riesgo de desarrollar EM:

  • Vitamina D y Exposición a la luz UV. La vitamina D, la exposición a la luz solar y la radiación ultravioleta (UVR) juegan un papel importante en la función y regulación del sistema inmune. Múltiples estudios de investigación mostraron una fuerte asociación entre la alta exposición a la luz solar y los niveles de vitamina D en la adolescencia con la disminución del riesgo de desarrollar EM.
  • Fumar. El mayor riesgo de EM en los fumadores se informó por primera vez en la década de 1960, y una investigación reciente ha hecho que este punto sea más válido. Hasta la fecha, varios estudios han demostrado los efectos perjudiciales del tabaquismo sobre el riesgo de EM y también muestran que tanto la cantidad de cigarrillos como la duración del tabaquismo afectan este riesgo de forma independiente. A diferencia de otros factores ambientales, fumar a cualquier edad aumenta el riesgo, y este efecto negativo continúa durante aproximadamente una década después de dejar de fumar.
  • Ser fumador pasivo. Las investigaciones no son consistentes con respecto a la conexión entre el humo pasivo y el desarrollo de la EM, como el inicio de la EM en niños con padres que fuman. Además, no se han realizado investigaciones concluyentes sobre la conexión entre los niños con EM y las madres que fumaron durante el embarazo.
  • El mayor riesgo de EM en los fumadores se informó por primera vez en la década de 1960El mayor riesgo de EM en los fumadores se informó por primera vez en la década de 1960

  • Infección por el virus de Epstein-Barr. El papel del virus de Epstein-Barr (VEB) en el riesgo de desarrollar EM ha sido debatido por los científicos durante mucho tiempo. La presencia frecuente de VEB en pacientes con EM es un hecho conocido, pero se desconoce si esto significa que el VEB causa EM. El EBV está presente en más del 90% de la población mundial. El EBV puede causar una infección silenciosa sin ningún síntoma, generalmente en la infancia, o una enfermedad infecciosa real llamada mononucleosis infecciosa, que ocurre generalmente más tarde en la adolescencia o la edad adulta. Se sabe que la infección por mononucleosis infecciosa aumenta el riesgo de desarrollar EM y que las personas que no muestran presencia de VEB tienen un riesgo extremadamente bajo de EM. Sin embargo, no sabemos si el VEB es causa directa de EM o si algún otro factor hace que las personas sean susceptibles a la infección por EM y VEB.
  • Obesidad adolescente. Los estudios han demostrado que tanto la obesidad infantil como adolescente (pero no la obesidad adulta) ha llevado a un mayor riesgo de desarrollar EM. Los mecanismos detrás del efecto negativo de la obesidad podrían involucrar inflamación a largo plazo relacionada con la grasa, así como niveles más bajos de vitamina D que se encontraron en personas obesas.
  • Trabajo por turnos. El trabajo por turnos a una edad temprana, lo que conduce a la falta de sueño y la interrupción de los ciclos de sueño normales, también se ha sugerido como un factor para aumentar el riesgo de EM más adelante en la vida. El mecanismo aquí implica una alteración en la secreción de la hormona natural del sueño melatonina y un aumento de los procesos inflamatorios en el cuerpo.
  • Alcohol y café. El impacto del alcohol y el café en el riesgo de EM se ha investigado en algunos estudios, y los resultados sugieren posibles efectos protectores de ambos. El efecto protector también dependía de la cantidad consumida. Si bien los resultados no son concluyentes y requieren más estudios, en este momento no se recomienda cambiar los hábitos de alcohol o café para disminuir el riesgo de EM.

Aunque no hay estudios concluyentes en muchos de los aspectos aquí citados, es buena idea tener todo esto en cuenta para prevenir en un futuro la EM en tu salud.

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